Soy uno más de las personas que empleamos un tiempo muy grande de nuestras vidas a saber cada día más, pero con el paso del tiempo me di cuenta que cuantos más conocimientos tengo, no son los suficientes para poder dar clases a los demás sobre sus comportamientos. Ya que no puedo, ni debo, dar clases de comportamiento porque me creo poco capacitado, sí puedo decir que la ética se demuestra andando: Yo jamás de los jamases culparía a alguien que no tuviera relación alguna con lo ocurrido. ¡Verán! El día 14 de julio de este año se produjo un accidente aparatoso en la Avenida de la Concordia en Tui. Pues bien, hubo quien dijo que el culpable de este accidente no fue el que conducía el vehículo, al parecer, según dijo, que la culpa fue del Gobierno Municipal.

Hubo quien dijo, ya hace tiempo, que la prensa es un papel manchado en tinta, que admite todo lo que le pongan y más. Yo corroboro con lo que dijo. ¡Pongan atención! No hace mucho tiempo, decía la prensa que el culpable de los incendios en España era el presidente del Gobierno español. Dentro de muy poco tiempo, cuando no haya motivos para culpar al adversario dirán: "Las tormentas atmosféricas son derivadas de las malas administraciones de los pueblos". Vivir para ver.

¡Vean! Hubo quien dijo que la movida literaria que se está produciendo sobre el método que se está empleando para autorizar el acceso a la Catedral de Tui a los no residentes no es culpa del Cabildo Catedralicio, sino, dicen ellos, es del que califican de Ilustrísimo. Yo me lo guiso y yo me lo como y el que ha tenido la culpa fue el otro. Espero ver, algún día, los libros de contabilidad, el diario y el mayor, conjuntamente con el libro de reclamaciones y los recibos de las entradas, todo esto verificado por Hacienda.

Al menos ya van saliendo del armario aquellas personas que están en desacuerdo con el sistema impuesto por el Cabildo Catedralicio para el acceso a la Catedral de Tui, a los visitantes no residentes, como si el resto de los diocesanos no tuvieran los mismos derechos que los residenciales.

A mí nunca me gustó, ni siquiera, parecerme a un parásito. Por ese motivo me parece muy extraño que no haya ni una asociación de tantas que hay, que esté dispuesta a recoger firmas en toda la diócesis para hacerle una reclamación al Defensor del Pueblo y, antes o después, convocar una manifestación en donde participen todos los diocesanos y solicitar a todos los medios de comunicación para que sea difundido el motivo del acto. Creo que es el mejor método para que salgan a la luz los parásitos. No sé a qué esperan esas tantas asociaciones. ¡Qué falta hace la Asociación de Vecinos! ¿Habrá que reorganizarla?

Benito Morais Martínez o Tui