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Opinión

El viaje nada secreto a Moscú del director de la CIA

El mundo no sale de su asombro por el viaje que hizo el martes a Moscú el director de la CIA, John Ratcliffe, quien cruzó medio planeta para pasar solo cuatro horas en la capital rusa antes de regresar a su país.

Aunque no se había anunciado previamente, el viaje no tuvo nada al final de secreto: desde el aeropuerto moscovita de Vnukovo acompañó a Ratcliffe hasta el Kremlin una larga comitiva de automóviles diplomáticos como si se tratase de la visita del propio presidente de EE UU. Así no suelen viajar los espías.

Era en cualquier caso la primera visita que hacía a la capital de la Federación Rusa un director de la CIA desde la que llevó a cabo en el otoño de 2021 William Burns, que había sido antes embajador de su país en Moscú y había avisado en su día contra la ampliación de la OTAN a Georgia y Ucrania, algo que hoy tan fácilmente se olvida.

En aquella visita a Moscú, Burns advirtió al Kremlin de que Estados Unidos estaba perfectamente al tanto de su plan de invadir Ucrania, por lo que los rusos no podrían ya contar con el elemento sorpresa si decidían pasar a la acción.

Tal vez tuvo algo que ver la visita de Burns con el ultimátum que lanzaría poco después el presidente Vladimir Putin a Occidente para sentarse a negociar e impedir lo que para Moscú sería de otro modo inevitable. EE UU lo rechazó y el resto es historia.

A raíz de este viaje de Ratcliffe se especuló en un principio con que podía haberse entrevistado no solo con su homólogo ruso, Serguéi Naryshkin, sino con el propio presidente Vladimir Putin, pero el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó esto último a la vez que calificó la reunión de «positiva» sin dar empero detalles de lo tratado.

¿Hablaron acaso de la amenaza de nuevas sanciones por parte de EE UU? Algunos lo dudan porque Donald Trump suele reservarse esas cosas para sus hiperbólicos mensajes en su particular red social.

Es por otro lado difícil que en el clima político actual vaya a hacer caso Moscú de amenazas de ese tipo. Putin parece haber abandonado cualquier esperanza de llegar a un entendimiento con Occidente, y los europeos han vuelto a demostrar que seguirán apoyando militarmente a Ucrania, pase lo que pase.

Hay quien especula con que los dos jefes de espías pudieron haber hablado también de Irán y concretamente de los datos de inteligencia que Rusia proporciona a Irán para sus ataques contra las infraestructuras estadounidenses en los países aliados del Golfo.

Pero en ese caso, Naryshkin pudo perfectamente haber respondido a Ratcliffe que Estados Unidos y Gran Bretaña hacen lo mismo en Ucrania para que las fuerzas de Volodímir Zelenski puedan localizar y atacar con mayor facilidad objetivos en el interior del territorio ruso.

También se dice que los dos jefes de espías pudieron haber hablado de la necesidad de mantener el contacto más estrecho posible entre Moscú y Washington ante el peligro evidente de escalada militar en Europa.

Alemanes y británicos, además de los países nórdicos, parecen dispuestos a lo que sea para ayudar a Ucrania a atacar incluso el Kremlin, si fuera necesario.

Y para ello, Zelenski necesita la ayuda de Starlink, la red satelital de Elon Musk, a quien el presidente ucraniano trata ahora de halagar concediéndole la Orden de la Libertad de su país.

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