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Opinión

«El individuo más peligroso de Alemania»

El semanario Der Spiegel publica en la portada de su último número una foto del rostro de un joven de aspecto simpático acompañado de la leyenda «El individuo más peligroso de Alemania».

No, no se trata de un islamista o de un peligroso terrorista, sino de un alemán de pura cepa de nombre Ulrich Siegmund y que podría convertirse el próximo mes de septiembre, si los sondeos no se equivocan, en el primer jefe de gobierno de un land alemán: el de Sajonia-Anhalt, en la antigua Alemania comunista.

El semanario le dedica varias páginas en las que le describe como un tipo agradable, siempre sonriente y en contacto estrecho con los electores, que recorre el land que aspira a gobernar montado en una pequeña moto marca Schwalbe, que era muy popular en la República Democrática Alemana.

Siegmund podría conseguir en los próximos comicios hasta un 40 por ciento de los votos, que sería suficiente para obtener la mayoría absoluta en el Parlamento de ese land.

Y, según el alarmista reportaje, ese hombre cuyo carisma y proximidad a los votantes no niega el semanario, es solo la cara visible de una peligrosa «red de extrema derecha que infunde miedo a la propia dirección del partido». Afirmaciones que Der Spiegel basa en el hecho de que alguno de sus colaboradores militó en círculos neonazis.

Siegmund es además, dice el semanario, un «oportunista» capaz de entonar la primera estrofa del viejo himno alemán, la que dice «Deutschland, Deutschland über alles, über alles in der Welt» (Alemania, Alemania, por encima de todo en el mundo) si hiciera falta para llegar al poder.

Esa primera estrofa, asociada al régimen hitleriano, está prohibida en Alemania y si se le ocurriera cantarla, como dice la revista, le quedaría inmediatamente vedado cualquier cargo político, lo cual demuestra lo absurdo de esa insinuación del sesgado reportaje.

Al igual que el resto de los partidos tradicionales y prácticamente la totalidad de los medios, Der Spiegel ve en Alternativa para Alemania el mayor peligro para la «democracia liberal» en el país. Se ha intentado incluso prohibirla mediante recurso al Tribunal Constitucional por la presencia de supuestos o reales neonazis en sus filas e incluso entre sus dirigentes.

El semanario acusa a Siegmund y a su partido de xenofobia por creer en lo que la extrema derecha europea llama «el gran reemplazo», la teoría conspirativa creada por el escritor francés Renaud Camus según la cual la elite globalista busca sustituir a la población cristiana europea mediante la inmigración masiva de personas de otras etnias y culturas.

Es la teoría recogida al otro lado del Atlántico por el presidente de EE UU, Donald Trump, y su vicepresidente, JD Vance, que hablan continuamente de una crisis migratoria en Europa que acabará con la civilización del continente.

Pero aún más que su actitud hacia la inmigración, que en mayor o menor medida comparten muchos en otros grupos políticos, o su defensa de una nueva «política cultural patriótica» – AfD rechaza todo lo relacionado con la llamada cultura woke-, parece preocupar su clara oposición a los diktats de Bruselas y sus deseos de aproximación a Rusia.

A diferencia del resto de los grupos políticos, con la sola excepción de la Alianza Sahra Wagenknecht, Alternativa para Alemania aboga por suspender la ayuda militar a Ucrania y la reanudación de los contactos diplomáticos y comerciales con la vecina Rusia, en la que se niega a ver, como prácticamente toda la prensa de este país, un enemigo.

Queda por ver en cualquier caso si el reportaje alarmista de Der Spiegel, en lugar de asustar a los electores de Sajonia-Anhalt como se pretende, se convierte en un aliciente para votar al partido que el semanario tan claramente rechaza.

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