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Opinión | El boletín del Director

Rogelio Garrido

Rogelio Garrido

Director de Faro de Vigo

¿Debería haber un eclipse todos los años?

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV

Pues ahí estábamos todos (bueno, todos los que estábamos, porque una parte importante de la plantilla sigue gozando de sus merecidas vacaciones). Encaramados en la terraza del periódico, mirando al cielo con unas gafas extravagantes a plena luz del día, como si de una fiesta rave se tratase. Todos fascinados ante un espectáculo mágico que nos tuvo durante unos minutos absortos al tiempo que relajados. El ambiente se tornó más festivo cuando Víctor Currás (bendita juventud) puso en bucle la mítica Eclipse total de Bonnie Tyler. A la media hora, nos salía la Tyler por las orejas, pero él le daba una y otra vez al play de su móvil (la perseverancia y una pizca de cachondeíto son virtudes que le adornan). Una tarde de agosto, con medio país de relax, y nosotros currando, pero en ese momento a nadie pareció importarle el detalle. Tanto fue así, que un compañero, que se vino arriba por la emoción del momento, propuso: «Ahora solo nos faltaban unos mojitos». Creo que este fue uno de los mayores éxitos del eclipse: que, ensimismados con lo que veíamos arriba, nadie pensaba en lo que teníamos abajo. E igual que en la redacción de FARO, millones de ciudadanos en todo el mundo quedaron hipnotizados por el fenómeno astronómico.

La plantilla de FARO en la azotea del edificio mirando al cielo

La plantilla de FARO en la azotea del edificio mirando al cielo / Elías Regueira

El eclipse ha ocupado buena parte de nuestras vidas, de nuestras conversaciones, de nuestros chascarrillos. Los científicos, los seudocientíficos y los todólogos también tuvieron sus horas de gloria, sus momentos de prime time. Todo el mundo tenía algo que decir: desde el abuelo que pasa buena parte del día viendo cómo avanzan las obras en sus calles al investigador de la NASA. Del guiri en bañador que con unas cuantas cervezas en la chepa nos aportaba su visión seudoetílica al más reputado astrónomo. Qué más daba. Lo importante era vivir la experiencia. Y contarla. En eso en este país somos expertos. Cuánto sabemos, cuánto hablamos, qué poco escuchamos. Pero, como nos cantan Hombres G, la clave era «hoy voy a pasármelo bien». Y en esto también somos únicos. Mañana dios dirá.

A la vista de la reacción de la peña, uno se pregunta si no debería haber un eclipse todos los años. Si los chinos son capaces de provocar la lluvia en tiempos de sequía prolongada, ¿no se podrían poner, ahora que somos tan amiguitos, a lo del eclipse? De hecho, así como hay un San Juan, alguien debería proponer un San Eclipse. No creo que hubiera oposición. Y de paso los científicos y la ciencia volverían a ocupar nuestras vidas. Y quizá también las administraciones le prestarían más atención en forma de presupuestos, que falte les hace. Show me the money.

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Me apunto

La luna ha podido tapar el sol un ratito. Buen trabajo. Nosotros os lo hemos contado desde hace semanas desde todos los puntos de vista imaginables: por tierra, mar y aire. Pero los haters de la eclipsemanía también han podido encontrar en FARO muchos otros contenidos de gran valor. Sin ánimo de agotaros, sí os recomiendo, por si os los habéis perdido, unos pocos.

Jorge Garnelo nos contó la venta de una firma viguesa de software llamada Marosa a una multinacional holandesa de nombre impronunciable. La empresa gallega factura diez millones y el negocio se cerró por 120. Una operación galáctica que la firmaría Florentino. Pedro Pestana, el CEOde Marosa, aún debe de estar en la Luna.

Noela Vázquez nos reveló un informe del servicio europeo de vigilancia de la atmósfera Copernicus que nos puso los pelos de punta. Las emisiones de dióxido de carbono provocadas por los incendios en Galicia el año pasado duplicaron a las de las grandes industrias. Más de la mitad de la contaminación de nuestra comunidad la produjo el fuego, un dato para reflexionar en serio. Es estupendo que nos quedemos extasiados por las cosas del cielo, las estrellas, el sol y la luna, pero ¿qué tal si le prestamos un poco más de atención a lo que tenemos más cerca?

Y, mientras tanto, como explicó Paula Pérez, muchos gallegos todavía se resisten a ceder la propiedad del monte para que de forma colectiva se cuide mejor. Prefieren el abandono, que sus leiras se llenen de maleza, tener un vertedero vegetal. Y que todo con el paso del tiempo se convierta en un polvorín. El minifundismo –el físico, el mental y el cultural– está aún demasiado arraigado en nuestro país. Y, claro, luego pasa lo que pasa.

Y finalmente Lara Graña nos contó que Namibia ha autorizado una mina de fosfato submarina en el gran caladero de la flota gallega. El permiso permitirá a la compañía dragar con maquinaria pesada 2.234 kilómetros cuadrados a solo 75 millas de Walvis Bay, epicentro de los barcos gallegos. Cuidadito con el progreso, porque en no pocas ocasiones suena a retroceso.

Del Celta y el césped ya ni les cuento. En los últimos años lo ha cambiado media docena de veces. Es lo más parecido a una maldición… o a una chapuza. El inicio de la Liga en Balaídos ha devenido en gatillazo. Pero que no cunda el pánico: no hay mal que nuestro Claudioliña no pueda remediar.

¡Buen finde!

Email: director@farodevigo.es

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