Opinión
¿Quién dijo y dice no al AVE en Vigo?

Trenes de Renfe AVE y Avlo en la estación de Madrid-Chamartín con destino a Vigo. / V. C.
Periódicamente nos vemos obligados a situar el debate sobre las grandes infraestructuras de Vigo en el lugar que le corresponde. La ficción de que todos somos responsables de los retrasos no se sostiene. La realidad es que los gobiernos del PP tomaron unas decisiones y los del PSOE, otras muy diferentes.
Voy a referirme a las tres más relevantes técnica y presupuestariamente: una de carreteras y dos ferroviarias. Son la salida en túnel hacia O Porriño, que permitirá completar la A-52; la línea de AVE Vigo-Ourense por Cerdedo; y la salida sur ferroviaria hacia Portugal.
En lo que respecta al túnel a O Porriño de la A-52, Feijóo fue el único presidente autonómico que le dijo al Gobierno de España que renunciaba a una inversión de 400 millones de euros. Está grabado, no hay mucho más que decir… salvo insistir en que el PP y el BNG continúan oponiéndose a esta obra, sin que sepamos muy bien la razón, más allá de perseverar en el maltrato a Vigo.
Pero lo cierto es que el proyecto se encuentra en fase de alegaciones, que están siendo evaluadas por el Ministerio de Fomento y, por tanto, avanza, mal que les pese a algunos.
La línea de AVE Vigo-Ourense por Cerdedo pretende, sencillamente, reparar una profunda injusticia con Vigo. Durante el Gobierno de Aznar, con Fraga en la Xunta y la bochornosa complicidad del PP de Vigo, se descartó la entrada en «L» del AVE en Galicia, que sería la conexión más razonable, y ningún partido de Vigo levantó la voz ante esta afrenta.
Esta propuesta fue madurando a lo largo de los gobiernos de Zapatero pero, lamentablemente, la llegada del PP al Gobierno de España en 2011 congeló cualquier avance, hasta el punto de que se guardó en un cajón la evaluación de impacto ambiental, que llegó a caducar.
Desde entonces han pasado 15 años. Las exigencias medioambientales se han endurecido notablemente y los estudios hidrogeológicos exigen períodos de muestreo mucho más prolongados. Pero se licitaron, se adjudicaron y se están realizando, y se espera que en el primer trimestre de 2027 se produzca la exposición pública del proyecto.
En el caso de la salida sur ferroviaria hacia Portugal, más de lo mismo. Si nos hubiéramos quedado con la planificación de Aznar para la llegada del Eje Atlántico a Vigo, esta salida sur ferroviaria no habría sido posible. Tuvo que ser José Blanco, como ministro de Fomento, quien modificase el proyecto para permitir la salida en túnel.
La realidad es que en España las actuaciones no están atascadas. Se están realizando los estudios técnicos previos de una obra muy compleja y, al final, la realidad acabará imponiéndose: cuando los portugueses lleguen al Miño, los españoles estaremos allí.
Podemos leer artículos, noticias, editoriales y entrevistas advirtiéndonos de la parálisis de las grandes infraestructuras de Vigo, pero el BOE y la realidad se van imponiendo poco a poco. El abandono de unos frente al compromiso de otros.
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