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Opinión | Newsletter de Deportes

Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Jefe de sección de Deportes

Feliz temporada

El análisis semanal del presente, pasado y futuro del deporte con Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

Dentro de una semana a estas horas ya estaremos repasando la clasificación con ojos de niño curioso. Estrenaremos lamentos, ilusiones, quejas arbitrales y habrá quienes salgan en manifestación reclamando urgentes incorporaciones (los fichajes son el oxígeno de numerosos aficionados) tras comprobar en el primer partido de Liga que el Celta es un queso lleno de agujeros. Siempre sucede después de la primera jornada. Es el ciclo de la vida y del fútbol que nunca parecen detenerse. O eso me parece a mí. Casi no existe verano para digerir lo sucedido en la anterior temporada y ya suenan los acordes de una nueva canción. Tebas ha dejado por detrás en el calendario a ingleses e italianos y pone a jugar a la mayoría de sus afiliados con las plantillas a medio hacer y con los mundialistas aún de gira por fiestas patronales. El Celta llega a este arranque de Liga tras una pretemporada que solo invita a la esperanza. Sobran razones para ello. Al funcionamiento habitual del grupo se suman un puñado de buenas noticias: Miguel Román (recuperar al mejor jugador de la pasada temporada son palabras mayores), el rendimiento de Febas (adaptado como un guante al esquema de Claudio), el crecimiento de chavales como Hugo González, Burcio o Antañón que tendrá que confirmarse con el paso de los meses, la amplitud de plantilla para que el técnico pueda rotar con más alegría durante una temporada agotadora… El verano suele ser el periodo de las medias verdades en el que nada de lo que te cuentan, dentro y fuera del campo, es como parece. Pero en el caso del Celta nadie se va a sorprender con lo que se va a encontrar el domingo por la noche cuando la rueda vuelva a girar y con ella todo este teatrillo que nos ocupa. Feliz temporada a todos.

Una de mis frases «favoritas» en el mundo del fútbol la pronunció hace mucho tiempo un afamado comentarista de este país, padre de los «parabólicos», que durante un partido del Tottenham en el viejo Canal Plus mostró su escasa simpatía por Teddy Sheringham y dio una razón irrebatible para ello: «Es que solo sabe marcar goles». Silencio valorativo. Juro que sucedió y que veinte años después sigo sin reponerme de semejante alumbramiento. No hay oficio más complejo y determinante que poner una pelota a la espalda de un portero. Un goleador cuesta dinero, cambia temporadas, oculta defectos y soluciona cualquier problema. Casi antes de que se inventase el fútbol ya se había creado la figura del delantero. Por eso llevo semanas convencido de que con Hugo González no había debate posible más allá que el numérico, el de dejarle una camiseta con la cambiarse todos los fines de semana. Claudio no podía renunciar al don de este muchacho que a los dieciocho goles con el Celta Fortuna (pieza clave de ese histórico ascenso) ha añadido una pretemporada en la que ha ido recetando goles a cualquier rival independientemente de su categoría. Le quedó solo pendiente el Nápoles el pasado sábado. La decisión de dejarle en el primer equipo (mi apuesta es que no acaba agosto sin que abra la cuenta en Primera) tiene dos lecturas: por un lado es un acto de justicia de Claudio (me parece esencial como mensaje interno) y por otro es una nueva carta de presentación a muchos futbolistas que ahora o en el futuro se están planteando la posibilidad de jugar o seguir en el Celta. Aquí han encontrado su sitio hacia Primera futbolistas que no podían imaginar algo así y en quienes muchos otros no creyeron en su momento. Sobran ejemplos. Vigo se ha convertido en una tierra de oportunidades. Hugo González reconoció tras conocer la noticia de que estaría con el primer equipo que pasó momentos en los que llegó a creer que ya no valía y que en Vigo «encontró su sitio». Pero si solo sabe meter goles diría alguno que yo me sé.

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Me apunto

Ester Navarrete, en el «Taller del Mundo»

Ester Navarrete estaba ayer preparando la maleta para irse a Birmingham donde el domingo participará en la prueba de maratón del Europeo de atletismo. Su historia con esta distancia es maravillosa. Todo comenzó con su maternidad y aquel retorno progresivo al atletismo que acabó por llevarla al maratón, a los Juegos de París, al Europeo de Roma de hace dos años y ahora al de la ciudad de los Peaky Blinders (vean la serie, no la infame película que han hecho para cerrar -mal- la historia). La viguesa sueña con una medalla en la prueba por equipos (verán como no estarán demasiado lejos del oro) y con acabar entre las diez primeras la prueba individual. Y luego, a seguir soñando con nuevas y mejores aventuras que conducen casi todas a Los Ángeles. Pero esa ya será otra historia.

Tengo que irme que me esperan en la ITV. Espero que allí sigan centrado en las emisiones de gases y nadie esté hablando del eclipse, del que me he declarado objetor por miedo a ser aplastado por este aluvión informativo. Me sorprende, eso sí, que a Tebas no se le haya ocurrido enredar a un par de equipos y haya desaprovechado la oportunidad de programar un partido coincidiendo con el fenómeno. A ver si va a estar perdiendo reflejos…

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