Opinión
El festival de Bayreuth, cita favorita de Hitler, celebra su 150 aniversario
El festival de Bayreuth, dedicado exclusivamente a la representación de las óperas de Richard Wagner, el compositor favorito de Hitler y otros jerarcas del régimen nazi, celebra este verano su 150 aniversario.
El führer alemán lo visitó por primera vez en el verano de 1938 acompañado de sus más estrechos colaboradores, entre ellos su ministro de propaganda, Joseph Goebbels.
Durante el almuerzo, según cuenta el semanario Der Spiegel, Goebbels presumió ante el resto de los comensales de que sus esbirros habían secuestrado a 1.200 judíos y enviado directamente a un campo de concentración.
Entre los presentes estaba la joven Friedelind Wagner, nieta del compositor, que preguntó a Hitler cuándo se liberaría a aquellos judíos, a lo que el dictador contestó con tono displicente: «No mientras vivamos».
Friedelind, que abandonaría poco después Alemania con dirección al Reino Unido para refugiarse finalmente en Estados Unidos, escribiría en su nueva patria un libro, titulado «Noche sobre Bayreuth» sus experiencias en el círculo más íntimo del régimen hitleriano.
Fue la única descendiente del compositor que se opuso decididamente a la dictadura nacionalsocialista, lo cual le creó problemas con su familia: su hermano, Wolfgang Wagner, director durante décadas del festival, le prohibió el acceso al teatro de la Verde Colina, como se conoce la sede del festival, que inauguró el propio compositor en 1876 con la representación de su ciclo «El anillo del Nibelungo».
Como explica el historiador alemán Anno Mungen, autor de un nuevo libro sobre la relación entre el festival y el régimen hitleriano, «Bayreuth se convirtió para el nacionalsocialismo en el lugar central del Reich».
La británica Winifried Wagner, viuda de Siegfried, hijo del compositor y de Cosima Wagner, fue la encargada de dirigir el festival entre 1931 y 1941. Profundamente antisemita, estaba infatuada con Hitler y convirtió a Bayreuth en algo así como el símbolo del nazismo.
En 1947, Winifried tuvo que responder ante el tribunal de desnazificación por haber permitido que el partido nazi utilizase el legado de Richard Wagner para sus fines políticos, pero finalmente se salvó de una condena aunque tuvo que delegar la dirección del festival en sus hijos Wieland y Wolfgang.
Es tal la identificación de la música de Wagner con aquel régimen genocida que la representación de sus óperas estuvo prohibida en la práctica en Israel hasta que el gran director de orquesta argentino de origen judío Daniel Barenboim rompió finalmente el tabú en 2001 con un concierto en Jerusalén al frente de la Staatskapelle de Berlín.
Barenboim, que, presionado por los sionistas, había tenido que cambiar el programa, preguntó al final a la audiencia si quería escuchar a Wagner y pudo así dirigir el preludio de «Tristán e Isolda», lo que provocó el abandono de la sala por parte del público.
Para conmemorar este año su 150 aniversario, el festival comenzó con una ópera poco representada de Wagner, «Rienzi», estrenada en 1842 e inspirada en la historia del ascenso y la caída del famoso tribuno Nicola de Rienzi, quien en la Italia medieval derrotó a la nobleza y proclamó una nueva forma de gobierno inspirada en la república de la antigua Roma, pero que, como ocurre tantas veces, acabó transformado en tirano.
El propio Adolf Hitler asistió con solo dieciséis años a la representación de esa ópera temprana del compositor y allí empezó supuestamente la fascinación que siempre sintió por su música.
La inauguración del festival no estuvo este año exenta de polémica: su actual directora, Katharina Wagner, bisnieta del compositor antisemita e hija de Wolfgang, invitó al publicista judío y expresidente del Congreso Judío Europeo Michel Friedman a tomar la palabra.
Se dijo que había sido invitado y luego desinvitado, pero finalmente Friedman pudo pronunciar en Bayreuth un discurso en el que reconoció la genialidad del compositor y explicó que era posible escuchar a Wagner sin mala conciencia, pero con pleno conocimiento de lo que su antisemitismo significa.
Friedman criticó que se exigiese siempre a los judíos alemanes como él que se distanciaran de la política del Gobierno de Benjamin Netanyahu. «¿Por qué, si somos alemanes?», argumentó para denunciar a quienes no se limitan a criticar al actual gobierno israelí, sino que abogan por la destrucción del Estado de Israel.
Invitado frecuente a los debates en televisión de las cadenas públicas alemanas, Friedman es un ardiente defensor del Estado sionista a la vez que profundamente crítico con quienes denuncian el genocidio contra el pueblo palestino, que él se empeña en negar. El festival debería haber encontrado un mejor antídoto contra el antisemitismo del compositor alemán.
Suscríbete para seguir leyendo
- «Premios» contra el absentismo: la industria gallega pacta pluses de 2 euros al día o 700 al año por no faltar al trabajo
- Rescatan a un niño de 5 años que se estaba ahogando en una piscina del balneario de Mondariz
- Vecinos de Ons paralizan los primeros desembarcos del día en protesta por no poder celebrar su fiesta
- Estabilizado el incendio en Moaña junto a la Autovía do Morrazo, en cuya extinción participan dos avionetas, un helicóptero y numerosos medios terrestres
- Cangas multará de forma directa y sin actuar subsidiariamente a los propietarios de fincas sin limpiar que sean reincidentes
- Paco y Carmen, el matrimonio centenario de Nigrán que murió en unos días
- De una valla de ocho metros al «sí, quiero»: Patricia y Rubén ya son marido y mujer
- Tres centenarios al mes pasan por los quirófanos del Chuvi, nueve veces más que hace una década
