Opinión
Alberto González-Garcés
El Maestrat de Castellón
Cuando hace unos días fui a visitar Castellón creí que tenía bastante claro lo que era el Maestrazgo, esa zona entre Teruel y Castellón donde se establecieron en la Edad Media varias órdenes militares, quizá las más conocidas sean la del Templo de Jerusalén (Temple) y la del Hospital de San Juan de Jerusalén (San Juan), y donde residían sus Maestres: Maestrazgo. Pero descubrí que era algo más complicado, ya que su extensión y estructura fue variando a lo largo del tiempo. En la provincia de Teruel hay una comarca que se llama el Maestrazgo. Pero en Castellón en realidad hay tres: el Alt Maestrat, el Baix Maestrat y Els Ports. Pido disculpas si este resumen no es correcto del todo.
El Baix Maestrat es el más costero, llega desde las laderas montañosas hasta el mar Mediterráneo. Son destacables los olivos, almendros y cítricos que evidentemente aparecen constantemente en su paisaje y gastronomía. Quizá sus poblaciones más conocidas sean Peñíscola, Benicarló, Vinaròs y Sant Mateu, pero hay otras varias también muy interesantes.
Poco nuevo puedo decir de Peñíscola. Es una ciudad reconocida como uno de los pueblos más bonitos de España. El castillo del papa Luna, la ciudadela, las callejuelas, el vivo contraste del blanco de sus casas y ese increíble azul del mar, las playas, son reconocibles para cualquiera. Su imagen sale continuamente en películas y documentales. Y su historia se asocia inevitablemente al papa Luna, ese era su apellido, y al cisma que se produjo en aquel momento histórico. Es una hermosísima ciudad.
Casi tan conocidas son Benicarló (y sus alcachofas) y Vinaròs (y sus gambas). Quizá no lo sea tanto Sant Mateu. Al estar en el interior queda fuera de la ruta del turismo más tradicional, pero es un muy interesante pueblo. En Sant Mateu, capital histórica del Maestrat, muy vinculada a la Orden de Montesa, se cerró el Cisma de Occidente en 1429. Sus palacios renacentistas, la iglesia convento de las monjas agustinas, donde confeccionan extraordinarios dulces basados principalmente en la almendra (carquiñols, caprichos dulcey, etc.), la iglesia de San Pedro, el callejón de los judíos y especialmente la iglesia Arciprestal, de un hermoso y puro gótico levantino, con su torre octogonal exenta que tiene de altura la misma longitud que el perímetro en su base, una curiosidad casi única en España, y su calvario, que para un gallego no deja de ser un hermoso cruceiro, hacen de Sant Mateu una ciudad digna de ver y pasear.
En el Alt Maestrat, en el interior, destacan sus barrancos y altas montañas. Es tierra brava, con robles, carrascas, pinos de montaña, espliego, romero... Para llegar a él pasamos primero por Vilafamés, que aunque es de la Plana Alta, con su castillo, nobles edificios, rudos y enormes peñascos, entre ellos la descomunal Roca Grossa, y su magnífico Museo de Arte Contemporáneo donde pude contemplar un cuadro de Antón Patiño, llama poderosamente la atención y está incluido en la relación de pueblos más bonitos de España. Entre los pueblos del Alt Maestrat, casi todos con su castillo en lo alto y su pueblo amurallado bien conservado o bien rehabilitado tendiéndose en la falda de la colina, pude visitar Culla, también en la lista de pueblos más bonitos de España, Catí, con la cercana y asombrosa Ermita de la Virgen de Avellá, cuyas magníficas pinturas al fresco del siglo XVIII son realmente llamativas, y el impresionante Ares del Maestrat oteando los valles desde su impactante risco.
Estando en la zona es imprescindible ir a Morella, capital de la comarca de Els Ports. Amurallada, con dieciséis torres y seis portales. Entrar en la ciudad por la puerta que flanquean las Torres octogonales de San Miguel, ascender a lo alto de sus murallas, ver a lo lejos su acueducto, pasear por las calles de su ciudad vieja, judería incluida, subir hasta el imponente castillo situado allá en lo alto de un grandioso peñasco y visitar su Basílica de Santa María la Mayor, gótica con sus puertas de los Apóstoles y de las Vírgenes y su espectacular coro con su singular escalera y trascoro, es algo realmente admirable.
Viendo esta ciudad a nadie le puede extrañar que esté en los primeros lugares de la lista de los pueblos más bonitos de España. Es impactante y hermoso. Y además se come realmente bien. Disfruté degustando alcachofas, migas del pastor y ternasco con la amable conversación del dueño y del chef de uno de los tradicionales restaurantes de la ciudad.
Morella, bien se ve que está entre puertos de montaña, domina cañones y desfiladeros desde su estratégica situación conservando la ya mencionada estructura de la zona. Castillo en lo alto de un gran peñasco o promontorio, ciudad amurallada en la falda, habitualmente orientada al sur, como ocurre en este caso, y un río allá en el fondo, el Bergantes, formando barrancos fácilmente defendibles desde la ciudad y su castillo en los lejanos tiempos de la Edad Media. Si Morella no lo quería nadie atravesaba estos puertos. Lugar estratégico. Hoy maravilloso entorno para pasear y disfrutar de su belleza.
Además de las ciudades y pueblos mencionados hay muchos más de gran interés. Ya conocía las cuevas de San José, con su sorprendente y navegable río subterráneo, Villarreal, con sus fábricas de porcelana, Burriana, ciudad verde llena de torres donde nació el ilustre oceanógrafo Joaquín Ros investigador fundamental en la creación del cercano Centro Oceanográfico del Mar Menor, Castellón de la Plana con su torre campanario El Fadrí y, cruzando el meridianos cero, el Grao, con su puerto pesquero donde en su época estudiamos las pesquerías de atún rojo, Benicasim, Oropesa del Mar, Alcocéber...
Para un biólogo marino es imprescindible mencionar que cerca de Oropesa de Mar, en las proximidades del Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca, se encuentra el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal, un excelente centro público de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que desarrolla su pionera actividad desde 1979.
Es evidente que me faltan muchos lugares por conocer, lo iré haciendo en cuanto pueda. De momento me quedo con el maravilloso descubrimiento del interior de Castellón, de eso que yo creo que es el Maestrat aunque quizá estrictamente no lo sea. Tendré que volver para seguir disfrutando, estudiando y aprendiendo de esta hermosa y sorprendente provincia.
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