Opinión | El Trasluz
Puntos de apoyo

Un par de personas camiando por la calle.
Gracias, gravedad. Gracias, adherencia. Esto es lo que repito como una letanía cada vez que salgo a caminar por las mañanas. Esas dos fuerzas sostienen nuestra relación con el mundo. La gravedad nos impide salir despedidos hacia el espacio. La adherencia evita que, una vez pegados a la Tierra, nos deslicemos sobre ella sin resbalar. Si la gravedad nos ata al suelo, la adherencia nos permite negociar con él. Caminar es una actividad más sofisticada de lo que parece. Cada zancada es un pacto de colaboración entre una suela y un pavimento. Sin ese acuerdo, la gravedad sería insuficiente. Permaneceríamos en contacto con la Tierra, sí, pero como quien intenta conservar el equilibrio sobre una placa de hielo.
Hay personas que, sin embargo, parecen caminar sobre hielo, aunque pisen una acera seca. Las ves avanzar con esa cautela de quien teme que el suelo vaya a retirarse en cualquier momento. No apoyan del todo los pies en ninguna parte. Tampoco las palabras. En una conversación buscan continuamente un punto de apoyo que no llega. Ensayan una frase, resbalan; intentan otra, vuelven a resbalar. Uno tiene la impresión de que les falta una forma de adherencia que no depende de las suelas.
Yo mismo he conocido días así. Días en los que todo estaba en su sitio: la mesa, la silla, el periódico, el café. La gravedad seguía funcionando. Nada flotaba en la cocina. Pero las cosas habían perdido la capacidad de sujetarme. Me apoyaba en una noticia y me escurría. En una llamada telefónica y me escurría. En un recuerdo y me escurría. No era tristeza exactamente. Era hielo.
Luego, sin saber por qué, la adherencia regresaba. No ocurría nada extraordinario. Una frase escuchada al azar en el autobús, el olor de una panadería, una paloma cruzando la calle con ese aire de inspectora municipal. De repente el mundo volvía a ofrecer resistencia. Y comprendía que vivir consiste, en buena medida, en eso: en notar que la realidad se deja empujar hacia atrás con el pie izquierdo para que nosotros podamos avanzar hacia delante con el derecho.
Fuente: La Nueva España
- Tres apagones tras una avería eléctrica dejan sin luz a miles de vecinos y negocios en el centro de Vigo
- Los camiones del Combo Dominicano se atascaron en Trives pero la orquesta tiró de entrega y talento para mantener la gira: «Nos hicisteis disfrutar igual que siempre»
- «Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida»: Óscar Pereiro conquista el Camino con su hija Catalina
- Roca Rey y José Tomás, dos figuras para dos «No hay billetes»
- El Concello de Cangas achaca la contaminación en la playa de Menduíña a la acumulación de grasa en el bombeo y revisa las arquetas en busca de algún vertido ilegal
- Muere un motorista de 47 años en Vigo al sufrir una salida de vía en una rotonda próxima a Peinador
- Muere el músico y diseñador gallego Víctor Coyote a los 68 años de edad en un accidente de bicicleta
- Namibia autoriza la primera mina submarina del mundo en el gran caladero africano de la flota gallega: «No podemos permitirlo»
