Opinión
Christoph Schreinmose
SAIC en Galicia: un éxito da acción exterior galega
O pasado 9 de xullo, unha delegación de SAIC visitou Galicia para avanzar na implantación da fábrica de vehículos eléctricos que a compañía prevé construír en Ferrol. O encontro co presidente da Xunta serviu para ratificar o compromiso da multinacional chinesa co proxecto e para abordar os seguintes pasos dunha iniciativa que suporá a primeira planta de produción de SAIC en Europa.
Alén da dimensión industrial do proxecto, a operación ofrece tamén unha oportunidade para reflexionar sobre o papel da acción exterior galega na captación de investimento estratéxico. Neste sentido, a chegada de SAIC pode considerarse un éxito, pois materializa un dos seus principais obxectivos: a captación de investimento produtivo internacional. A visita institucional do presidente Rueda a China o pasado abril, na que a reunión cos directivos de SAIC ocupou un lugar destacado, insírese precisamente nesa lóxica de paradiplomacia económica. Certamente, a decisión da compañía responde sobre todo ás fortalezas competitivas de Galicia, mais, nun contexto de competencia entre territorios, esas vantaxes tamén deben ser proxectadas e defendidas no exterior.
Arestora, o reto consiste en converter este éxito nunha política sostida no tempo. Nese sentido, paga a pena observar o exemplo da Comunitat Valenciana. Este ano puxo en marcha un Plan China específico para reforzar a súa presenza no país asiático, acompañado dun China Desk destinado a acompañar a implantación de compañías chinesas.
Galicia debería aproveitar o impulso xerado por SAIC para dar un paso semellante. Máis que reaccionar ante oportunidades concretas, cómpre dotarmos as relacións con China dun marco específico e continuado, en consonancia coa actual Estratexia Galega de Acción Exterior. Así converteriamos un fito puntual nunha verdadeira política galega de relación con China.
La presencia en los cuartos de final del Mundial de fútbol de Suiza y Noruega ha permitido soñar con la posibilidad de que dos de los países más desarrollados y ricos del planeta puedan jugar una semifinal inédita. En el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas el país centroeuropeo ocupa la segunda posición y el escandinavo la tercera (Islandia lidera). En renta per cápita, Suiza (110.000 euros) es el sexto y Noruega (92.000) el noveno de la Tierra. Los conciudadanos (5,6 millones de habitantes) de Erling Haaland y de la princesa Elsa de Frozen también pueden jactarse de tener su futuro de bienestar económico y social y el de las próximas generaciones cubierto gracias a que Noruega tiene el mayor fondo soberano de inversiones del mundo. De Suiza ya descubrimos hace años que aparte de ser puntuales, cantonalistas, votar en referéndum cualquier ocurrencia, esquiar, guardar dinero, fabricar relojes y quesos, también saben darle puntadas a un balón.
Bélgica, Francia, Inglaterra (Reino Unido) y España, el resto de selecciones europeas entre las ocho mejores, también forman parte del selecto grupo de países ricos. Incluso Argentina, que ocupa la posición 47ª en IDH y cuya renta per cápita es de 12.000 euros, está en el rango medio alto del mundo. Y, si apuramos, entre los países africanos, Marruecos (120 posición en IDH y una renta de 4.500 euros per cápita), es uno de los más ricos: el undécimo entre 54. Por población tampoco pasa desapercibido que ninguno de los cuartofinalistas forma parte de los 20 más poblados de la tierra. Solo Francia y el Reino Unido se acercan.
El fútbol es un deporte de países ricos que, además, ha sabido cómo integrar a jugadores procedentes de otros orígenes. Están las selecciones que en las últimas décadas han ido integrando a sus ciudadanos procedentes de las antiguas colonias o de la inmigración y luego están, como Marruecos, los que han ido a buscar a los futbolistas que forman parte de la diáspora que se formaron en el extranjero y optaron por jugar con la selección del país de sus padres. De los 26 seleccionados marroquíes, 19 nacieron fuera del país. El fútbol, para dejarlo claro, es la mejor receta contra los racistas de nuevo cuño, cuya prioridad para dar carnés es el color de la piel.
Ganan los países ricos, pero los emergentes también pueden sacar partido. Para países como Cabo Verde, la selección más querida y admirada del campeonato, además, el fútbol se ha convertido en su mejor carta de presentación. Con un 25% de su PIB dependiente del turismo, el archipiélago atlántico seguro que empezará a captar aún más la atención. El primer empleador internacional es el grupo hotelero español Riu, con seis establecimientos. Con un 50% de clientela británica, aunque este mercado se está ralentizando, se auguran «los próximos meses –caboverdianos– con optimismo, al empezar a detectar un notable repunte en el ritmo de entrada de nuevas reservas». Qué mejor forma de levantar fronteras.
Suscríbete para seguir leyendo
- «Premios» contra el absentismo: la industria gallega pacta pluses de 2 euros al día o 700 al año por no faltar al trabajo
- Rescatan a un niño de 5 años que se estaba ahogando en una piscina del balneario de Mondariz
- Vecinos de Ons paralizan los primeros desembarcos del día en protesta por no poder celebrar su fiesta
- Estabilizado el incendio en Moaña junto a la Autovía do Morrazo, en cuya extinción participan dos avionetas, un helicóptero y numerosos medios terrestres
- Cangas multará de forma directa y sin actuar subsidiariamente a los propietarios de fincas sin limpiar que sean reincidentes
- Paco y Carmen, el matrimonio centenario de Nigrán que murió en unos días
- De una valla de ocho metros al «sí, quiero»: Patricia y Rubén ya son marido y mujer
- Tres centenarios al mes pasan por los quirófanos del Chuvi, nueve veces más que hace una década