Opinión
Las paradojas de la pesca en Galicia o el mundo al revés
En un artículo que alertaba sobre la desaparición de la pulga marina ya traté este paradójico e incomprensible asunto de la pesca deportiva y especialmente, la pesca submarina. En realidad, Galicia es tierra de paradojas. Es el territorio más lluvioso de la península ibérica, (aunque es cierto que la pluviometría desciende en verano) y, sin embargo, el más propenso a los incendios. Por supuesto todo tiene su razón de ser y como también escribí en un articulo en el que me preguntaba porque en España el norte húmedo arde más que el sur seco, recordaba que la culpa la tenía un fraile de Tui, fray Rosendo Salvado, introductor del eucalipto y que Galicia arde más porque el bosque gallego no es, en realidad, gallego sino australiano. ¿Por qué no se intenta cambiar la situación y recuperar los robledales y castaños autóctonos? Por muchas razones, pero imagino que la mayoría por intereses básicamente económicos: el sector maderero, la industria papelera, bien contaminante, por cierto, y cuestiones conexas.
Lo de la pesca es otra gran paradoja. Galicia tiene la legislación más restrictiva para la pesca submarina no solo de España sino de toda la Unión Europea. Además de las limitaciones obvias por cuotas, vedas y demás, aquí, de manera absolutamente arbitraria y sin ningún estudio científico que lo avale, se limitan los días de pesca, (del 1 de octubre al 30 de abril, solo fines de semana y festivos), pero no contento el legislador autonómico con esta incomprensible limitación, prohíbe, además, la pesca submarina en la mayor parte del interior de las rías. La excusa es la protección de los recursos pesqueros.
Pues bien. Si hay que proteger los recursos pesqueros se entendería que la legislación con la pesca extractiva profesional fuese aún mucho más restrictiva. Pero, de nuevo, gran paradoja, es todo lo contrario, con limitaciones de vedas a determinadas especies, (obvio) y salvo parques nacionales, (también obvio), un pescador comercial puede trabajar durante 5 o 6 días por semana todo el año y pescar en cualquier zona de la ría.
Como la pesca submarina es para autoconsumo, (esta lógicamente prohibida la venta del pescado capturado), no existen estadísticas de cuanto pesca un deportista anualmente en esta comunidad autónoma, pero calculemos una media entre 15 y 40 kilos por año. Los 40 kilos no creo que este al alcance de muchos. Si tenemos en cuenta que existen unas 3.400 licencias eso podría suponer, siendo generosos, entre unas 40 a 136 toneladas anuales. E insisto, siendo muy generosos. Personalmente creo que el total de pescadores submarinos gallegos no llegan a las 40 toneladas anuales ni hartos de cuba libre.
Para la pesca comercial extractiva de aguas interiores si existen estadísticas claras. Dependiendo del año se desembarcan anualmente entre las 20.000 a 30.000 toneladas anuales, (sin contar marisqueo, ni acuicultura). Es decir que la pesca submarina representa entre el 0,2 al 0,7% del total. Ni siquiera el 1%.
Primera conclusión. Que la excusa de la protección de los recursos pesqueros es, simplemente, eso. Una gran excusa. Para cualquier persona con un mínimo de sentido común, resulta obvio que, aun siendo necesaria la pesca comercial, tanto para la economía del sector pesquero como para el consumidor, en cuestión de protección de recursos la que debería tener limitaciones, si así lo avalasen estudios científicos, es la comercial, no la submarina, cuyo impacto en el ecosistema es prácticamente nulo.
Entonces, como en el caso del eucalipto, esa especie invasora, que está destrozando el ecosistema gallego, generando erosión en los bosques y potenciando la aparición de incendios. ¿Por qué no se cambia la legislación? posiblemente existen diferentes razones y, de nuevo, intereses económicos y políticos. Digámoslo claramente. Muchas cofradías y gente del sector entienden que ese pequeño porcentaje de pesca deportiva tiene un valor económico, aunque no se comercialice, por lo tanto, intentarán limitarlo al máximo, aunque no existan razones científicas o técnicas que avalen dicho punto de vista y los legisladores locales son conscientes que el sector pesquero representa un porcentaje nada desdeñable en la actividad económica gallega y una masa mucho mayor de votantes, por lo que están dispuestos a dejarse presionar alegremente.
La segunda conclusión es, en consecuencia, que se trata de una legislación injusta, sin base científica alguna e incluso, jurídicamente, podría ser cuestionable su constitucionalidad porque existe una clara discriminación de unos pescadores en relación con otros, cuando los favorecidos son más responsables de la disminución de las pesquerías, simplemente por la abismal diferencia de impacto en los recursos pesqueros.
Por último. Cuando es tan obvio que la norma es injusta se produce una lógica desafección del ciudadano con sus representantes, que, en vez de proteger realmente nuestros montes y nuestros mares, priorizan otros intereses que no siempre son los generales. Paradojas de Galicia que conviene poner en evidencia.
Suscríbete para seguir leyendo
- Eclipse de Sol en Vigo y Galicia | Consejos, horarios y dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto
- Se entrega en la Guardia Civil tras 20 días fugado el conductor que embistió a un coche de la Policía Local en Salceda
- Restaurantes y hoteles vigueses ya cuentan con una lista negra de clientes conflictivos
- Los camiones del Combo Dominicano se atascaron en Trives pero la orquesta tiró de entrega y talento para mantener la gira: «Nos hicisteis disfrutar igual que siempre»
- Roca Rey y José Tomás, dos figuras para dos «No hay billetes»
- El parque acuático de Monterrei dispara la afluencia de visitantes con los nuevos toboganes: «es mucho más completo»
- Rumbo directo a Vigo desde Irlanda: The Corrs deja 'sin aliento' a Castrelos
- Rebajan la pensión de 13.000 euros mensuales de una viguesa y sus hijos porque deben adaptarse al nuevo «nivel de vida»
