Opinión | Crónicas galantes
Cada generación en su cajita
Se habla estos días de la generación Z, un cupo de veinteañeros que al parecer rehúsan el alcohol, beben té en lugar de café, y se criaron ya con internet y las redes sociales. Vaya rollo.
Lo de clasificar a las generaciones en archivadores, como si fuesen expedientes, es un hábito moderno que recuerda un poco al horóscopo. Si el zodiaco le incluye a usted en Aries, será enérgico, impulsivo y valiente; pero si le ha tocado Tauro no hay duda de su carácter práctico, estable y sensual. Los de Acuario son originales e independientes; los Escorpio, apasionados; los Piscis, intuitivos: y todo por ese palo.
Otro tanto ocurre con las generaciones. Basta pertenecer, por ejemplo, a la del baby boom para que le califiquen a uno de trabajador, leal, autosuficiente, competitivo y conservador. Esto último parece más relacionado con la edad, ya que los miembros de este gremio tienen de sesenta a ochenta años y es natural que los arrastre la nostalgia.
Hay muchos más tramos cronológicos, naturalmente. A los archivados en la caja de entre cuarenta y cinco y cincuenta y muchos tacos, se les ha bautizado como Generación X. Son los que están al mando del país y vivieron su infancia en la era analógica, aunque se adaptasen sin problemas al nuevo mundo digital. Se les atribuyen cualidades tales que la independencia, el pragmatismo y la obsesión por el éxito.
Viene luego la Generación denominada Y -de entre 32 y 44 años-, también conocida como la del Milenio. Son los nativos digitales, etiquetados como inconformistas y ambiciosos, aunque también carguen con la fama de vagos y narcisos.
Completan el cuadro los miembros de la antes mentada Generación Z, que son gente de entre 15 y 30 años, más o menos. Esta sería ya la generación de las pantallitas, que prioriza según los estudiosos de estas trivialidades la sostenibilidad, la diversidad y, caramba, el cuidado de la salud mental. Son los que marcan las tendencias a seguir en la moda y en otros ámbitos, o eso dicen al menos los que saben del asunto.
Aún se podría añadir la Generación Alfa, que nació entre el 2010 y el año pasado. Dado que están casi en pañales, se habla menos de ellos que de los padres que los cuidan: y tan solo se hace notar su afición a los vídeos cortos de TikTok y a comunicarse mediante emojis y memes.
Es un mundo organizado en cajitas. Nacemos en cajas-cuna, nos encierran en cajas más amplias a las que llaman aulas, entramos luego en la caja de la oficina o la fábrica y, cumplido el ciclo, nos meten en cajas de madera con destino al cementerio. Parece lógico que nos archiven con etiquetas por edades y generaciones, para que quede claro a qué grupo pertenece cada uno y cuáles son sus características.
Todo esto tiene el mismo interés que las predicciones semanales del horóscopo, como el agudo lector ya habrá deducido. La astrología es más divertida, eso sí.
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