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Opinión | Newsletter de Deportes

Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Jefe de sección de Deportes

El Celta de Novoa

El análisis semanal del presente, pasado y futuro del deporte con Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

Mi tónica mundialista se mantiene inalterable: ni una hora de sueño me ha robado. Por la mañana temprano sorteo los spoilers con habilidad y me pongo al día sin necesidad de arrastrarme el resto del día por falta de descanso. Este campeonato no se merece el mínimo esfuerzo y mucho menos después de lo sucedido con la expulsión de Balogun, el mejor atacante norteamericano, que esta noche podrá jugar después de que Trump telefonease a Infantino para que “reconsiderara” la necesidad de sancionar al futbolista. El presidente de la FIFA, en su papel de alfombra de la Casa Blanca que interpreta casi mejor que Mark Rutte, volvió a pasarse por el forro todos esos valores que pregona su corporación y concedió a Trump su deseo. Le hubiese dejado jugar con doce si así lo hubiese pedido. Traga el fútbol con ese atropello como lo hizo con los visados, con el trato a ciertas selecciones y con tantas otras cuestiones. Una palada más de tierra sobre este deporte colonizado hasta la náusea por el poder del dinero. Su dimensión colosal llegó gracias a su naturaleza popular de la que ya no queda casi nada.

Aparco la cara más despreciable del fútbol y vuelvo a casa para rendir homenaje a un gigante de la historia del Celta. La grandeza no siempre viene dada por el tiempo sino por la magnitud de tu obra. Eso debe aplicarse a Díaz Novoa, que ayer falleció a los 82 años de edad. Después de Gijón (“él era el Sporting” como bien recordó alguien) en ningún otro lugar se ha sentido tanto su pérdida como en Vigo. Jugó tres años a finales de los sesenta en el Celta, pero si por algo se le recuerda en Vigo es por aquel año y medio que dirigió en Balaídos entre 1988 y 1989. Ese fue “mi Celta”. He admirado y disfrutado de muchos equipos y generaciones de futbolistas (la actual especialmente) pero si mañana me dijesen que solo puedo volver a ver un partido en mi vida del Celta elegiría al de Novoa (Maté, Atilano, Otero, Espinosa, Vicente, Zambrano, Amarildo…). Y a ser posible el 2-0 al Real Madrid en Balaídos, el único partido que perdieron en esa Liga los de Beenhakker. El inmenso valor de aquel equipo no estaba solo en el campo. Esa fue la temporada trágica que comenzó en agosto con el accidente de Alvelo que le dejó postrado en una silla de ruedas y que continuó en octubre con el asesinato de Quinocho al intentar proteger lo que más quería, además de su familia, el Celta. Con una plantilla seca por tantas lágrimas derramadas, devastada, Díaz Novoa recompuso los trozos de aquel grupo con la ayuda de un vestuario irrepetible y de unos capitanes que hoy son leyenda para quedarse a un paso de lograr la clasificación para Europa. Era imposible no conmoverse con aquel equipo y su entrega. Entonces no se hablaba de afouteza, pero nada la explica mejor que el ejemplo de un grupo que en un momento terrible honró esa camiseta como nadie. Por eso me sorprendió que un día después el Celta, como club, no haya tenido la delicadeza de recordar su figura. Mil redes sociales generando contenido, Borja Iglesias por todas partes, pero ni una palabra en honor a Díaz Novoa. Ayer podría disculparlo (un domingo del mes de julio invita a la desconexión) pero cada minuto que pasa sin una muestra de cariño y agradecimiento es una afrenta a la historia de este bendito club.

Dos gurús para el balón parado

En un mundo profesionalizado y medido hasta el mínimo detalle el Celta ha decidido dar un paso adelante con la incorporación de Alberto Suárez, hasta ahora entrenador del juvenil A, al cuerpo técnico de Claudio. Le han responsabilizado del balón parado y para ello el club, en un buen movimiento, le sirvió en bandeja a dos “gurús” de la estrategia: Gianni Vio y Thomas Grønnemark, gracias a cuya contribución el Celta va a tratar de acabar con uno de sus males endémicos. El tema que les traigo es muy interesante y me sirve para presentarles a Borja Refojos, a quien seguro conocen, y que desde hace una semana se ha incorporado a nuestra sección de deportes. Desmentimos el pago de cualquier cláusula porque nosotros no tenemos a un banco detrás dispuesto a financiar sin límite alguno. Borja ha sido como un fichaje que garantiza el rendimiento inmediato. Estamos felices con él y espero que pronto él también lo esté. Ojalá Garcés fichase como nosotros.

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Me apunto

Van Impe y la amenaza de Guimard

Me despido, que ya es hora, con el recuerdo al Tour de Lucien Van Impe, el último belga en ganar la carrera francesa hace justo cincuenta años. Una edición que vino marcada por la tensa relación que mantuvo con su director, Guimard a quien se apodaba “el pequeño Napoléon” por algo, y que a punto estuvo de tirar por la borda una victoria segura. Un ángel de la guarda apareció en escena para evitarlo. No les hago spoiler para que lo lean. 

Hora de marcharse que hoy es un día largo por el partido de la selección contra Portugal. Disfruten de la semana. Son las doce de la mañana y el Celta sigue sin acordarse de Díaz Novoa. Voy a respirar profundo un rato

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