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Opinión

Junio: mes de los océanos

Vista de la Ría de Vigo, con las Islas Cíes al fondo, a la izquierda el puerto y a la derecha, O Morrazo.

Vista de la Ría de Vigo, con las Islas Cíes al fondo, a la izquierda el puerto y a la derecha, O Morrazo. / Marta G. Brea

Naciones Unidas celebra cada 8 de junio el Día Mundial de los Océanos. Este año, una vez más, nos recuerda la importancia de los océanos en la vida de nuestro planeta y directamente sobre nuestras vidas. Creo que cuando leemos las grandes virtudes que cada año se nos repiten nos mostramos claramente partidarios de proteger los océanos: en los océanos se almacena el noventa por ciento del agua del planeta, en ellos se genera más de la mitad del oxigeno de la atmósfera, absorben la tercera parte del CO2 que se emite desde tierra, acumulan el exceso de calor, producen alimentos fundamentales que aportan al menos el veinte por ciento de las proteínas de origen animal que consumimos los humanos, y son la principal fuente de proteínas para mil millones de personas... Todas estas razones, y otras muchas más, parece que nos convencen sobre la necesidad de conservar adecuadamente este gran reservorio de beneficios y virtudes que son los mares y los océanos.

El problema aparece cuando pasamos a debatir como podemos proceder para conservar adecuadamente los mares y océanos. En los hechos concretos, en las pequeñas o grandes cosas, que podemos hacer cada uno de nosotros o nuestro país, para preservar este bien común. A veces parece, aunque no sea así, pero a veces lo parece, que pensamos que son los demás los que deben tomar medidas de cuidado y protección. Nosotros no, ya que aparentemente ya lo hacemos todo bien y en caso de dudas creemos más oportuno seguir haciendo lo que hacemos en vez de modificar nuestras conductas. Incluso a veces pensamos que es más importante mantener una actividad más o menos tradicional, que posiblemente atente contra la buena conservación de los océanos y sus recursos, antes que buscar soluciones que sean buenas tanto para nosotros como para este maravilloso mundo que nos rodea.

Para intentar animarnos, a mí me parece muy bien, este año Naciones Unidas pretende lanzar un mensaje en positivo ensalzando las maravillas del océano como fuente de vida que da apoyo a la humanidad y a todos los demás organismos de la Tierra y, teniendo en cuenta que todo, o casi todo, lo que hacemos en tierra termina afectando al mar, propone algunas pequeñas cosas que podemos hacer, especialmente ahora en verano, para proteger nuestros océanos.

Aquí van algunas de ellas: reducir la utilización de plásticos de un solo uso, tales como bolsas, botellas o pajitas; reciclar correctamente y evitar tirar residuos o basuras en playas, ríos y alcantarillas; colaborar en la limpieza de las playas; consumir pescado y mariscos sostenibles con especies obtenidas mediante pesca responsable; informarse y conocer los problemas marinos para de esta forma ser capaces de tomar las decisiones más adecuadas.

Cosas sencillas para nosotros, pero que pueden ayudar mucho. Protejamos los océanos con nuestra actitud, dejemos de ser simples beneficiarios de sus virtudes para convertirnos en tutores de su futuro, es fácil de hacer y su efecto es muy importante. Y mejoremos nuestro conocimiento. Cuanto más sepamos del mar y los océanos más podremos protegerlos.

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