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Opinión

La OTAN se vuelve más europea

Por decisión unilateral de Estados Unidos, que es al fin y al cabo quien siempre ha mandado en ella, la OTAN se volverá más europea.

El Gobierno de Donald Trump anunció en una reunión interna de la alianza militar celebrada en Mons, donde está su mando central, una serie de cambios que acreditan ese viraje.

Así, la OTAN pierde su poder de disposición sobre parte de las fuerzas aéreas y terrestres que hasta ahora estaban perfectamente integradas en la organización.

Esos cambios afectan a un grupo de combate de portaaviones, buques de guerra, cazas, drones, patrullas marítimas y distintos sistemas de armas, lo cual abrirá lógicamente huecos que habrá que subsanar en las capacidades defensivas y ofensivas europeas.

Parte de los sistemas de armas estadounidenses originalmente previstos para la OTAN se han destinado mientras tanto al conflicto de Oriente Medio.

La decisión estadounidense, que algunos habían previsto hace tiempo, obligará a tomar medidas urgentes a los gobiernos europeos, empeñados como están en los preparativos para esa eventual guerra con Rusia de la que no paran de hablar para justificar el rearme.

Crecerá así la presión sobre ellos para que asuman tareas militares de las que antes se preocupaba sobre todo Estados Unidos.

Ya se han dado los primeros pasos en esa dirección, y así en febrero se decidió una nueva distribución de los puestos de mando de la alianza militar.

De los tres comandos operativos para el Atlántico, el flanco Sur y el Este se encargarán militares europeos, aunque el mando supremo seguirá siendo de Estados Unidos.

Al mismo tiempo aumentará el número de maniobras con participación exclusivamente europea. Desde hace ya tiempo se sabe que Estados Unidos pondrá menos unidades a disposición de la OTAN.

No solo ahora con el republicano Donald Trump en la Casa Blanca, sino ya antes con los demócratas Barack Obama y Joe Biden, y también con el primer mandato de Trump, EE UU decidió poner el foco sobre todo en China, que es su principal rival económico y militar.

Los europeos tendrán que ocuparse a su vez de Rusia, lo que significa que deberán acelerar el rearme. En el diálogo diplomático con Moscú en beneficio de la paz en Ucrania y de la futura estabilidad del continente, los gobiernos europeos no piensan en absoluto.

Una OTAN más europea significará una Europa al menos militarmente más fuerte, algo que no debería preocupar demasiado a Washington siempre y cuando sea al mismo tiempo más débil industrialmente. EE UU no busca últimamente otra cosa.

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