Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Al lío

José Carneiro

José Carneiro

Subdirector de Faro de Vigo

La oportunidad del «Vigo Ocean Lab»

Antigua nave de Frigoríficos del Berbés, Fribesa.

Antigua nave de Frigoríficos del Berbés, Fribesa. / Alba Villar

Hay que reconocer que tiene buena pinta el proyecto que ha presentado el Puerto para la antigua nave de Frigoríficos del Berbés, Fribesa. Con un nombre pegadizo, «Vigo Ocean Lab», que resume bastante bien lo que se pretende hacer: convertir una nave ruinosa en una especie de centro de negocios para empresas europeas punteras en economía azul. De la mano, además, de Anfaco y de la Universidad de Vigo, y con la bendición del Comisario Europeo de Pesca. A ver si a la quinta va la vencida, porque para Fribesa, tras la quiebra y los posteriores incendios que afectaron a la instalación de Beiramar, se plantearon desde un supermercado (Lidl) a una industria de mecánica naval (Mecanasa), un complejo logístico vinculado al sector del frío (Centro Loxístico Porto de Vigo) e incluso el hub audiovisual de la Zona Franca.

Los detalles del futuro «Vigo Ocean Lab» se los dejo a los compañeros Pablo Galán y Jorge Garnelo, que saben más que yo. En lo que prefiero centrarme es en cómo este proyecto debería acelerar todo el proceso de transformación del entorno de Avenida de Beiramar-Jacinto Benavente para que la ciudad recupere un espacio que es suyo y que lleva décadas en el olvido. Porque, seamos sinceros, se avanzó con la reconversión de la antigua Casa Mar en el actual Auditorio Mar de Vigo —con su hotel y su parking subterráneo—, o de Cordelerías Mar en un complejo residencial; y también con la senda peatonal y el carril bici que el puerto articuló, pese a las reticencias iniciales, entre Areal y Bouzas. Pero no es suficiente, y basta un paseo por cualquiera de esas dos calles para comprobar que queda muchísimo por hacer.

Para caminar por Beiramar, ya sea por la acera de Fribesa o por la senda que habilitó el puerto al otro lado, se necesitan casi cascos para no volverse loco con la intensidad y el ruido del tráfico que, como es lógico, genera la propia actividad portuaria. Es una arteria vital para la ciudad. ¿Cuánto ganaría Vigo si, como han prometido las administraciones —pero siguen sin cumplir—, ese tráfico fuese soterrado? ¿Si quien quiera ir desde Guixar a Bouzas en coche o camión pudiese ir directo por un subterráneo? No hace falta que respondan. El efecto sería el mismo que cuando se inauguró el primer túnel de Areal, hace ahora treinta años, gracias al convenio Abrir Vigo al Mar, en el que participaron Concello, Puerto y Zona Franca. Aquel túnel devolvió literalmente la vida a la superficie, cosiendo la ciudad a la ría. Aquí ocurriría lo mismo.

En Jacinto Benavente no haría falta soterrar el tráfico, pero sí una intervención decidida para transformar las naves en ruinas —que no son pocas—, algunas de las cuales están okupadas y suponen un riesgo, tanto para sus moradores como para todo el que pasé por allí, en viviendas —con la falta que hacen— y equipamientos públicos —todavía más—. Se trata de que la ciudad recupere unos espacios que en su día cedió para el desarrollo de una industria que ya no está —bien porque se extinguió, como en el caso de Casa Mar o Cordelerías, o simplemente porque se trasladó a los polígonos empresariales: me viene ahora a la cabeza el ejemplo de Albo—, pero que son suyos y que, además, están en un entorno privilegiado, a menos de un kilómetro del agua. Es desaprovechar por completo una de las mejores zonas de Vigo.

Fribesa puede ser, por tanto, mucho más que la rehabilitación afortunada de una vieja nave. Puede convertirse en la pieza que faltaba para dejar de mirar Beiramar y Jacinto Benavente como una cicatriz resignada y empezar a verlas como una oportunidad de ciudad. Pero para eso no basta con un edificio bonito, un nombre moderno y unas cuantas empresas de economía azul. Hace falta ambición de verdad. Hace falta coser todo ese frente marítimo —desde Teis hasta Bouzas—, ordenar lo que sigue degradado y devolverle a Vigo un trozo de sí misma que lleva demasiado tiempo esperando. Porque si Fribesa renace y todo lo demás sigue igual, la ocasión habrá valido la pena a medias. Pero si sirve para empujar la recuperación integral del entorno, entonces sí estaremos hablando de algo grande.

Imagen

Al lío

Si quieres recibir este análisis de la actualidad en tu correo tan solo debes activar este boletín en nuestra página web

Me apunto
Tracking Pixel Contents