Opinión | Al lío

Subdirector de Faro de Vigo
Dudas sobre la fábrica de Ferrol

Vehículos de MG (SAIC) a la venta en un concesionario de Vigo. / FDV
And the winner is… Ferrol!!! O, como se conocerá a partir de ahora, el Shanghái gallego. Fuera bromas, Ferrolterra está de enhorabuena. No todos los días se anuncia la inminente apertura de una fábrica de coches. En Vigo nos pasó en 1958 y nos cambió la vida. Para siempre. A ver si se repite la experiencia en Ferrol, por el bien de toda esa comarca, de la industria del motor y de la economía gallega en general.
Aunque, bueno, hay dudas sobre el proyecto. Dudas que convendría aclarar cuanto antes para valorarlo en su justa medida. Porque ya se sabe que las grandes empresas chinas —la mayoría de las cuales están controladas por Pekín— tienden a la autarquía, como bien ha contado la compañera Lara Graña. Son como en el anuncio de Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Duda número 1: la inversión. Quienes llevamos tiempo en esto de la información del sector de automoción sabemos que 200 millones de euros es una inversión mínima si hablamos de una fábrica completa de coches. No da ni para pipas, por resumirlo en jerga ochentera. Por contextualizar: para el lanzamiento de la actual generación del Peugeot 2008, Stellantis —entonces PSA— invirtió más de 600 millones de euros en Vigo. Con la planta ya hecha. Por lo que, salvo que nos digan lo contrario —y lo demuestren—, lo que va a montar SAIC en el puerto de Ferrol es un centro de ensamblaje, no una fábrica terminal (con sus talleres de estampación, pintura, ferraje, etc.). Estos centros lo que hacen es el montaje final de unos coches que suelen llegar despiezados en contenedores por vía marítima. Esta práctica, habitual en países sin tejido industrial, apenas dejaría beneficios en el territorio porque todo viene cocinado de fuera. Permitiría, eso sí, añadirles el sello made in Europe para saltarse los aranceles que Bruselas impone a los coches importados de China.
Duda número 2: el aprovisionamiento. Si ya a Stellantis, que tiene un panel de proveedores consolidado en la Eurorregión, le cuesta seguir comprando aquí en aras de un mayor ahorro de costes —menos del 30% de las piezas de las furgonetas que se hacen en Vigo son de proveedores asentados en este territorio—, ¿qué hará SAIC, si, como hemos publicado, produce internamente más del 95% de los componentes que integra en sus modelos? De hecho, esa es la clave del éxito de las marcas chinas: todo se lo guisan ellas. No sé exactamente SAIC, pero BYD, que es el mayor constructor de coches eléctricos del mundo, fabrica todo lo que llevan sus coches, salvo los neumáticos y la cristalería. Incluso tiene su propia flota de buques Ro-Ro para transportar sus automóviles por todo el mundo. ¿Va a cambiar SAIC su estrategia y a aprovisionarse en Galicia? Ojalá. Pero no parece muy probable.
Duda número 3: el control del puerto. Llama poderosamente la atención la insistencia de SAIC durante toda la negociación por asentarse en un puerto, y que el día en que el presi Alfonso Rueda confirma lo que era un secreto a voces en el sector se produzca un relevo en la presidencia de la terminal ferrolana. Uhm… ¿Acaso no estaba de acuerdo el presidente anterior con la operación? ¿Quiere decir esto que el control absoluto de los muelles ferrolanos va a quedar bajo influencia china? ¿Qué pasará con el resto de empresas que operan allí? Porque es bien sabido el interés de Pekín por controlar puertos a lo largo y ancho del mundo —casi 170 terminales marítimas de 90 países—, para lo que ha invertido más de 24.000 millones de euros en los últimos 25 años.
Son dudas razonables que se deberían despejar cuanto antes. Porque, como se ha dicho por activa y por pasiva a lo largo de toda la negociación, lo que se estaba barajando para Galicia era una planta completa de coches —no un centro de ensamblaje que actuase como un caballo de Troya para esquivar los aranceles—, que diese trabajo a la industria gallega de componentes y sin comprometer el futuro de ninguno de los cinco puertos de interés del Estado en esta comunidad. Siendo realistas, por su trayectoria, no veo a los amigos de SAIC integrándose en el Clúster de Empresas de Automoción de Galicia. Aunque igual me sorprenden.
Porque una cosa es celebrar que Ferrol entre en el mapa del automóvil europeo y otra muy distinta dar por buena cualquier operación solo porque lleve pegada la palabra fábrica. Si llega una planta de verdad, bienvenida sea. Si lo que aterriza es un simple taller de montaje con bandera europea y alma china, el brindis habrá sido prematuro.
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