Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El correo americano

Un Estados Unidos post-Trump

En algún momento sucederá. Desparecerá de la escena. Por motivos biológicos, porque decide retirarse o simplemente porque ya no da más de sí y ha llegado a su fin. Porque, aunque parezca mentira, todo llega a su fin, incluso Trump. Desaparecerá, también, el personaje público. No escucharemos sus soflamas. No tendremos que leer sus tuits. El showman ya no tendrá su espectáculo. Y el hombre que ocupaba las portadas, que inundaba los medios de comunicación con frases provocadoras y a menudo cargadas de desinformación, que, gracias a unos instintos políticos y mediáticos implacables, imponía su relato sobre todos los demás y que era capaz de tener a casi toda la prensa pendiente de sus ocurrencias, se convertirá en pasado, en Historia, en una era determinante pero finalmente superada.

Su presidencia, sin embargo, es incuestionablemente transformadora. Eso nadie se lo podrá quitar. Cómo será juzgada en el futuro es otra cosa. Y su movimiento persistirá, porque vino para quedarse. Si bien es cierto que Trump no se guía tanto por los principios ideológicos como por el modo en que puede beneficiarse personalmente de estos, quienes lo rodean sí tienen un plan meditado. Lo han afirmado en entrevistas. Han publicado artículos, informes y libros al respecto. Son los miembros de instituciones y think tanks como Claremont Institute, la National Conservatism y la Heritage Foundation. Los Steve Bannon y los Michael Anton. Los paleoconservadores y los nacionalistas. Y luego habría que añadir un mejunje ideológico formado por los extravagantes seres de la manosfera, los supremacistas blancos con un pódcast, los antisemitas empeñados en atribuirle a un grupo específico la culpabilidad de todos nuestros problemas, los propagadores de teorías de la conspiración que hablan de gobiernos en la sombra y, finalmente, todo tipo de influencers obsesionados con el colapso de la masculinidad y el fin de la civilización occidental.

Esa coalición formada por extrañas compañías quedará huérfana de padre. El «hombre fuerte» ya no estará para subvertir el sistema y acabar con el viejo consenso recurriendo a su irresistible demagogia. Pero las bases del Partido Republicano siguen situadas en esa órbita populista, receptivas a ese tipo de discursos. Quienes pretendieron intelectualizar a Trump y a su misión política, redefiniendo de ese modo el conservadurismo, no se darán por vencidos en la ausencia del líder. Aunque supondrá un reto, teniendo en cuenta lo abrumadora que resultaba su presencia. Esta será la lucha a partir de 2028, cuya introducción tendrá lugar en las elecciones de medio mandato de este año.

Sabemos que el péndulo también puede girar hacia el otro lado y que la historia puede verse acelerada de nuevo. Recordemos, por ejemplo, cómo los neoconservadores, impulsores de la guerra de Irak, parecían dominar el mundo en la entrada del tercer milenio y ahora son repudiados por ambos partidos. No es descartable que, en unos años, el trumpismo sea percibido como una época oscura de los republicanos, un tiempo de complicidad con un poder corrompido y de tintes autoritarios, traición a los ideales, extremismos impropios de un partido de Estado y culto a la personalidad. Estará por ver. Aunque, como hemos comprobado con muchos de los intervencionistas de ayer, ahora aislacionistas convencidos (a quienes se les perdonó todos sus errores estratégicos a cambio de entregarse por completo, y sin condiciones, tanto a la nueva causa como al presidente que la lideraba), probablemente sobrevivirán los que sepan saltar del barco a tiempo. En esa lucha, a partir de 2028, observaremos cuánta influencia tiene el votante desencantado y hacia dónde dirige de nuevo su resentimiento. Si triunfan quienes quisieron hacer de Trump un símbolo de las tradiciones que el país tenía que recuperar o quienes lo consideran un agente destructivo que puso a prueba las instituciones. Es decir, cuánto ha transformado, en verdad, esta presidencia transformadora.

Tracking Pixel Contents