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Opinión | Nuevas energías renovables

Juan Virgilio Márquez

Director general de la Asociación Empresarial Eólica

La ciencia desmonta el relato contra la eólica marina

«La eólica marina flotante es una oportunidad especialmente relevante para territorios atlánticos con enorme capacidad naval, portuaria e industrial. Renunciar a ella desde el miedo, la desinformación o el inmovilismo sería un error histórico»

Los tres aerogeneradores el WindFloat Atlantic frente a la costa de Viana do Castelo

Los tres aerogeneradores el WindFloat Atlantic frente a la costa de Viana do Castelo / FDV

La discusión sobre el desarrollo de la eólica marina en España debe estar basada en la evidencia científica. Quienes hoy aseguran que la eólica marina «vaciará el mar», «expulsará los peces» o «destruirá la pesca» empiezan a tener un problema serio: la realidad científica no acompaña ese relato.

Aunque ya existen evidencias en prototipos flotantes en las costas españolas y europeas, el caso más reciente es especialmente revelador. El parque eólico flotante WindFloat Atlantic, frente a la costa portuguesa de Viana do Castelo, se ha convertido en un gran laboratorio real de convivencia entre eólica marina y biodiversidad atlántica. Para este proyecto ya se habla de datos y no de relatos. Tras años de seguimiento científico, los resultados son difíciles de ignorar: más de 270 especies identificadas en el entorno del parque, incremento de biomasa marina dentro del área monitorizada, presencia estable de pulpos, rayas, tiburones y delfines, y una actividad biológica superior a la observada en zonas de control cercanas.

Lo relevante no es solo el dato. Lo relevante es que desmonta frontalmente uno de los grandes mantras utilizados contra la eólica marina: que las infraestructuras offshore son incompatibles con la vida marina. Lejos de todo esto, el parque eólico de Viana do Castello se ha convertido en el primer ecosistema eólico marino de la península ibérica.

Conviene detenerse un momento en la magnitud real del trabajo científico realizado. No hablamos de simulaciones teóricas ni de modelos predictivos elaborados desde un despacho. Hablamos de siete años de campañas de campo en mar abierto, con sus correspondientes registros verificables, cerca de un centenar de jornadas de monitorización y análisis integrados sobre plancton, peces, aves, mamíferos marinos, murciélagos, ruido submarino y colonización biológica de las plataformas. Probablemente uno de los seguimientos ambientales más completos realizados hasta la fecha en torno a un parque eólico flotante en el Atlántico europeo.

Y el resultado principal desmonta el supuesto colapso ecológico asociado a la eólica marina que algunos colectivos han querido difundir: no se han detectado impactos significativos sobre la biodiversidad a escala ecosistémica. El funcionamiento global del sistema natural permanece estable. La cadena trófica no presenta alteraciones detectables. Las aves mantienen niveles de diversidad comparables dentro y fuera del parque.

«Los datos demuestran, una vez más, que las estructuras flotantes actúan como arrecifes artificiales y zonas de refugio biológico»

Juan Virgilio Márquez

— Director general de AEE

Durante años se ha repetido que los aerogeneradores expulsarían a las especies y destruirían los ecosistemas. Los datos demuestran, una vez más, que las estructuras flotantes actúan como arrecifes artificiales y zonas de refugio biológico. La ciencia no funciona con dogmas ni propaganda. Funciona con evaluación rigurosa, verificación independiente y monitorización continua.

También conviene desmontar un argumento manido y recurrente: la transición energética y la actividad pesquera como objetivos incompatibles. Es exactamente lo contrario.

Zona de exclusión

Resulta especialmente significativo que el estudio detecte un incremento consistente de peces e invertebrados dentro del área del parque eólico, asociado al efecto de exclusión pesquera y al «efecto arrecife» de las instalaciones, sino también hacia el exterior, por el denominado «efecto spillover» hacia zonas adyacentes. Es decir: se mejora el recurso pesquero en zonas aledañas a aquellas áreas marinas con limitación de presión extractiva. Negar esta evidencia mientras se invoca permanentemente la defensa de los recursos pesqueros sitúa el debate fuera de la ciencia.

Además, el caso del parque de Viana do Castelo es excepcional, ya que, al ser una instalación experimental, por razones de seguridad no permite otras actividades dentro del perímetro. No será el caso de los parques futuros comerciales donde se adaptará su diseño para que la mayor diversidad posible de artes de pesca pueda coexistir.

España tiene una oportunidad industrial, tecnológica socioeconómica y ambiental extraordinaria con la eólica marina flotante. Una oportunidad especialmente relevante para territorios atlánticos con enorme capacidad naval, portuaria e industrial. Renunciar a ella desde el miedo, la desinformación o el inmovilismo sería un error histórico.

Un error histórico y peligroso, justo en la coyuntura geopolítica en la que nos encontramos, y el profundo cambio que está sufriendo nuestro continente en relación a cómo garantizar su seguridad, tanto física, como energética y económica. La eólica marina contribuye a la soberanía energética europea, y tal y como se viene demostrando desde hace tiempo, y este reciente estudio en Portugal lo ratifica, en ningún caso pone en peligro ninguna soberanía alimentaria.

«Sin prejuicios, titulares alarmistas o posiciones ideológicas»

La discusión sobre la eólica marina no puede seguir instalada en el terreno de los prejuicios, los titulares alarmistas o las posiciones ideológicas. Si de verdad queremos prosperar gracias al mar a la vez que lo protegemos, hagámoslo como exige cualquier sociedad avanzada y moderna: analizando datos y evaluando resultados reales; no construyendo relatos.

Porque eso es precisamente lo que empieza a existir: evidencia empírica obtenida tras años de monitorización en parques eólicos marinos operativos. Y esa evidencia, por respeto a las instituciones científicas debe merecer mayor consideración que las hipótesis catastrofistas que en estos últimos tiempos se presentan como verdades absolutas por parte de colectivos contrarios al desarrollo de la eólica marina en nuestras costas.

Quienes defienden consecuencias negativas del desarrollo de la eólica marina en nuestras costas deberían responder a una pregunta sencilla: ¿qué nivel de evidencia científica considerarían suficiente? Porque cuando siete años de monitorización ambiental, decenas de campañas oceanográficas y análisis integrados de biodiversidad con participación de instituciones académicas, son descartados automáticamente, el debate deja de ser ambiental y pasa a ser directamente anticientífico.

La protección del mar exige prudencia, evaluación rigurosa y monitorización continua. Pero también exige honestidad y búsqueda de posiciones constructivas. Los datos apuntan a que transición energética, conservación y actividad pesquera pueden avanzar juntas cuando las decisiones se toman con ciencia, no con consignas.

La eólica marina viene para ayudar a todos, no para expulsar a nadie. Viene para integrarse en los espacios de actividad económica marina y coexistir, no para colonizar. Viene para colaborar intersectorialmente y para ayudar a los colectivos que viven de la mar en las comunidades locales.

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