Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Cita con las cercanías ferroviarias de Vigo

Posible futura Estación Intermodal de O Porriño, corazón de la nueva movilidad gallega, según infografía de Antón Conde (ADIF).

Posible futura Estación Intermodal de O Porriño, corazón de la nueva movilidad gallega, según infografía de Antón Conde (ADIF). / A. C.

Hombro con hombro, los montes cercan el municipio de Vigo. A renglón seguido, laderas, declives, ondulaciones, y tan solo suelo apto para implantación industrial (pendientes inferiores al 5%) en las riberas y márgenes suaves de la ría y el río Lagares. Suelo industrial, un objeto ansiado. Naturaleza impasible, la topografía manda. Dio para astilleros, industria conservera, planta de Citroën-Hispania, y algo más, pero poco.

A partir de ahí, claro, a buscar vida fuera de delimitaciones. ¡Todo un hechizo! Al punto, se disparó la marcha que a Vigo se le da bien: relacionarse. En 1963, un gran salto de charco de la mano del Polo de Desarrollo Vigo-Porriño; el sobrevuelo largo de la Plataforma Logística de Salvaterra-As Neves; el polifacético Porto do Molle en Nigrán. Desde 1995, el espacio Schengen eliminó siete siglos de controles fronterizos. Es de presumir que la región transeuropea Vigo-Norte de Portugal vino para quedarse.

¿Es, esta región, una potencia económica y social? Ya sé que aún es pronto. ¿Podrá llegar a serlo algún día sin un servicio de Cercanías ferroviarias? Sería cosa rara, muy raro, ¿no? Digámoslo, la Eurorregión late gracias a una respiración asistida letal: el automóvil privado. Un día ordinario, cerca de 30.000 vehículos cruzan el río Miño por Valença, y unos 50.000 flanquean el alto de Puxeiros. El asunto no es neutro. Causa desconcierto la indolencia en el plano de la toma de decisiones.

¿Sumar más años de espera? No sé para qué. Ahora mismo, echando mano de la intermodalidad es posible activar infraestructuras infrautilizadas de la red ferroviaria ya existente. Veamos de qué índole. 1) la línea del Miño, con paradas en Guillarei, Caldas, Salvaterra, As Neves, Arbo e Crecente. 2) la línea portuguesa, Caminha, Viana do Castelo. Una doble red espaciada juiciosamente, idónea para habilitar conexiones con poblaciones y áreas industriales próximas. ¿Cercanías?

Lo necesitamos: No tanto estaciones en el sentido convencional, sino plataformas intermodales, plateas públicas, ágiles y eficientes. El público al mismo nivel del escenario del tren y la calle. Una intermodalidad accesible plenamente al viajero, al patinete, a la bicicleta. Plataformas interconectadas al entorno, con la protección adecuada y permeables de lado a lado. Una dotación urbana funcional donde transbordar con prontitud del autobús o el coche al tren, o en sentido inverso.

Lo merecemos: ¡de qué manera! A la hora de ir de la vivienda al trabajo, contar con facilidades, hoy alcanzables. Acabar con esa movilidad de proximidad cruel, con ese desorden económico, con ese panorama medioambiental, de veras, insostenible. Un servicio de movilidad digno es en sí mismo rentable. Hay pruebas: en Galicia, lo es el eje atlántico ferroviario. Por ello, en este momento, unas Cercanías complementadas con intermodalidad, ellas mismas, también lo serían.

Hay otra cosa, se abriría así el camino a mejoras inaplazables para implantar un auténtico servicio. ¿Mejoras? Por ejemplo, falla la clave que sostiene el arco, la conexión con Vigo. Estrangulada en un cuello de botella: los 37 minutos del trayecto ferroviario ente Vigo-Guixar y O Porriño. Caracoleando entre el paisaje, se hace eterno, su uso disuade. Es bien cierto que el pasillo de la salida sur de la alta velocidad sí ha de llegar. ¿Mas cuándo?, y, además, ¿qué pensar sobre el régimen de utilización futuro?

Entre tanto, una alternativa es posible: unir la intermodal de VIALIA con la intermodal de O Porriño (nodo estratégico), en unos 15 minutos mediante un servicio de autobús lanzadera por la AP-9, con peaje en la sombra (gratis para el usuario). Al instante, abreviaría tiempos con una disciplinada coordinación horaria. Ahí iría la pieza del puzle que falta para empezar a cobrar familiaridad, día a día, con el uso de unas Cercanías ferroviarias. Hay consenso entre las administraciones en suprimir el paso a nivel de O Porriño (larga herida abierta) redefiniendo la cota de vías. De modo natural, la estación deslizará hacia el sur, el entorno del nudo de Torneiros-Atios, As Gándaras. Así, la Intermodal de O Porriño emerge a la vez como premisa de mejora intermodal y resultante de una mejora en la ordenación urbanística. Solución y Reparación.

Con empeño y las muchas pizcas de empatía que haga falta: instaurar el billete único intermodal. Facilita y fideliza al usuario, un sistema de calibrado de la movilidad metropolitana que transforma la distancia en un hábitat reconocible. Además, extensible (en estima recíproca) a la Eurorregión, emparentado al buen resultado del dispositivo Vía T para el automóvil. Billete único intermodal en la mano, como herramienta de movilidad cotidiana en las idas y venidas de trabajadores, negocios, vivienda, educación, sanidad, ocio, acompañamiento.

El problema de la ausencia de unas Cercanías ferroviarias es cercano a todos. Uno por uno, una por una, cada cual a su modo, lo sufre y comprueba cada día. La cita de cada día.

Salvador Fraga es arquitecto. Es miembro de la Comisión Intermodal del Instituto de Estudios Vigueses.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents