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Opinión | Newsletter de Deportes

Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

Jefe de sección de Deportes

Celebren

El análisis semanal del presente, pasado y futuro del deporte con Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

No se puede normalizar lo extraordinario porque a la larga condena a uno a ser un eterno insatisfecho. Por eso hace bien el Celta en no saltarse una sola fiesta, en ponerse las camisetas después de asegurar su presencia en Europa, en posar triunfales en San Mamés y en llenar las redes sociales de montajes que suenan a fin de curso y que seguramente tendrá que repetir en unos días con leves matices. La Conference también lo vale aunque haya quien la hace de menos o quien ayer poco menos que exigía unas disculpas públicas por no haber abrazado la excelencia en Bilbao (desisto con ciertos razonamientos). Razones para sentir orgullo y poner en valor el trabajo hecho. El Celta, pendiente de saber por qué puerta regresa a Europa, aseguró su clasificación después de una temporada extenuante, de más de cincuenta partidos repartidos entre todas las competiciones que han llevado al equipo a su límite físico y mental. Caerse, lo que ha sucedido otras veces a tantos equipos, era lo lógico, lo previsible incluso. Solo hay que echar un vistazo a la historia reciente para entender el desgaste que significa afrontar un año como éste y el devastador efecto que suele tener en el último mes y medio de competición. Ojalá se pudiesen reiniciar las temporadas y devolver a las plantillas a septiembre con el alma limpia y las piernas frescas. Pero todo deja huellas y costuras. Y el Celta está hecho jirones.

El gran mérito del equipo ha sido clavarle las uñas a la temporada y agarrarse a ella cuando abril amenazó con un cierre adelantado del ejercicio. «No acabamos entre los diez primeros» llegué a escuchar aquellos días en que el Friburgo nos pareció una división de Panzers avanzando hacia Francia. En ese tramo el Celta tuvo la virtud de sobrevivir, de resistir pese a que lleva semanas con el depósito completamente seco. Le faltó fútbol, echó de menos a piezas esenciales (la ausencia Miguel Román ha sido trágico), faltaba físico, ningún jugador estaba en su punto culminante de la temporada, pero encontró la forma de respirar, de recolectar esos puntos que hacían falta para volver a Europa. Por el camino llegaron batacazos sonoros y desmoralizantes (lo de Balaídos solo se explica con una güija) pero el grupo se ha mantenido en pie y convencido de que tenía una misión pendiente pese a que el vestuario pedía Ibiza a gritos. Y donde no llegó el juego lo hizo el alma. Así consiguió el punto definitivo en San Mamés para sellar la clasificación para Europa una temporada más y convertir al actual en el segundo Celta de la historia que es capaz de encadenar al menos dos años de paseo por el continente. En Bilbao fue sometido por momentos, pero optimizó sus recursos para llevarse a casa el premio y regalarse una pequeña fiesta sobre el césped, para que Claudio (responsable principal de todo ello y aprovecho para recomendar la entrevista que publicamos hace unos días) fuese manteado, para que la presidenta, sus consejeros y directores saltasen felices al campo y los hinchas celebrasen, aún de forma comedida, lo sucedido. «Yo festejo hasta los córners» dijo una vez Bilardo con su carga de exageración pero también de verdad. El sábado llega la guinda, la búsqueda de la Europa League y la fiesta definitiva. Pase lo que pase, porque la temporada lo merece.

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Me apunto

El Celta Femxa Zorka regresa a la Liga Endesa

Hablando de celebraciones. El Celta Femxa Zorka (honor a los patrocinadores siempre) convirtió el pabellón de Navia en una fiesta. Un buen preludio de lo que llegó poco después en San Mamés, de lo que vendrá el sábado. El equipo de Cristina Cantero selló su ascenso, su regreso a la categoría que perdió hace un año y a la que pertenece por historia y espíritu. Tampoco ha sido fácil para ellas. Un año impecable, solo dos derrotas, pero la existencia del Palma Azulmarino (una derrota) las empujó a esta Final Four en la que siempre hay una emboscada acechando. La libraron para conseguir el objetivo. Felicidades a toda la plantilla, a Cris, a Carlos Colinas, a Carlos Alvarez y su equipo, a toda la familia que compone un club que es orgullo de la ciudad.

Disfruten de la semana que seguramente empezaremos resolviendo la duda de si el sábado estamos ante el último partido de Iago Aspas. Entiendo que no será así porque para un acontecimiento como ese se necesita un periodo de adaptación emocional que nadie ha hecho y para el que no estamos preparados. Y soy de los que aún imagino a Iago en una foto junto a Ceferin.

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