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Opinión

El papel del PP de Vigo

Suele decirse que el papel lo aguanta todo. Basta sentarse, darle a las teclas o al bolígrafo y la frase aparece. Y ya qué decir de los titulares y las fotos que transportan a ese panorama confuso que llamamos actualidad, las declaraciones políticas.

El Partido Popular de Vigo con su errática trayectoria de los últimos años, es un buen ejemplo de eso que antes se llamaba incoherencia y que, por tanto, restaba fuerza a los pronunciamientos e incluso llegaba a anular toda credibilidad. Pero es que decir Partido Popular de Vigo es decir PPdeG, o sea decir Rueda como antes era decir Feijóo. Porque la docilidad de los efímeros dirigentes locales de la derecha impide verlos como otra cosa que no sea simples altavoces.

Hemos leído muchos de esos titulares en los que este PP intentaba culpar al Gobierno de España de un supuesto retraso en la construcción del AVE Vigo-Oporto. Tras el cambio en el Gobierno portugués, organizaron incluso una cumbre. Y utilizaron recurrentemente el comodín de Óscar Puente, auténtico anticristo y gasolina en todas las hogueras que prende la derecha. ¿Qué fue de toda esa hojarasca? FARO DE VIGO nos ha ido contando, uno tras otro, los sucesivos aplazamientos en el lado portugués, donde todo está por hacer, donde no hay un solo metro de alta velocidad ferroviaria, y donde las locomotoras son máquinas de segunda mano compradas a Renfe. Se admite ahora en el país vecino un horizonte que camina, pasito a pasito, hacia el 2040. O sea, que Óscar Puente y Abel Caballero tenían razón. Que por doloroso que sea admitirlo, el problema nunca estuvo en España y que el PP ha tomado el pelo a Vigo.

Como leemos también grotescos titulares con la triste comitiva formada por una diputada en Cortes, otra diputada gallega y un ramillete de concejales que se afanan en pintar un Vigo donde los narcopisos brotan como los champiñones y los delincuentes campan a sus anchas. Y se permiten inventarse incluso que la delincuencia ha aumentado un 34%, cuando basta un vistazo a las estadísticas a las que aluden para comprobar que los delitos han bajado un 7% desde 2019 (excluida la ciberdelincuencia, que no es un fenómeno local). Parece que molesta el magnífico trabajo de nuestra Policía Nacional, que ha convertido a Vigo no solo en referencia nacional no solo en la investigación y desarticulación de los narcopisos, sino también en seguridad. Y si eso molesta, ¿qué queda en los cimientos de un partido democrático y de Estado?

Así que parece cierto, al menos en Vigo, eso de que el papel todo lo soporta. Pero, como bien sabemos, hay muchos tipos de papel. Y el que utiliza la sucursal viguesa del Partido Popular no es precisamente de escritura.

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