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Opinión | Crónicas galantes

El diablo tiene forma de tres

Tan mustio de juego y de resultados anda el Celta que no parecerá majadería pensar en que el equipo ha sido víctima de una posesión diabólica. Y hasta pitagórica, visto que sus desdichas se asocian invariablemente al número tres.

Durante tres partidos sucesivos, el club vigués ha perdido por tres a cero con el Friburgo, por cero a tres con el colista Oviedo y otra vez por uno a tres con el equipo alemán que abrumó al Celta con su eficiencia germánica. Demasiado para ser mera coincidencia.

Hay mucho de ocultismo en esa tenaz repetición del tres que ha interrumpido la hasta entonces brillante y hasta gloriosa temporada del Celta. No es que sea un número de mal fario, pero alguna singularidad tiene.

Pitágoras lo introdujo en su famoso teorema que, como recordarán, explicaba la relación entre los tres lados de un triángulo rectángulo. Y los pitagóricos creían firmemente que toda cosa o suceso está vinculado a los números.

El tres, por otra parte, abunda en misterios como el de la Santísima Trinidad, el de los tres Reyes Magos o, ya en un plano científico, el de los tripletes del ácido ribonucleico o ARN. Unas siglas recientemente famosas por su papel en la creación de algunas vacunas contra el covid.

De ahí a colegir que algo raro pasa con la repetición del tres en el trío de partidos que sumieron al Celta en la desdicha no hay más que un paso. Los descreídos diremos que se trata de una simple casualidad; pero conviene atender también a los numerólogos. Esa ciencia esotérica, propia de Cuarto Milenio, podría avalar la creencia, para algunos incontestable, de que el equipo gallego ha sido poseído por el diablo en el momento más inoportuno de la temporada. Con el Barça en puertas, nada menos.

Ciertamente, hay razones terrenales que explicarían el bajón sufrido por el club. Las obvias serían el exceso de partidos a que obliga la participación en dos competiciones, pero eso vale también para otros equipos. No han cambiado los jugadores ni la estrategia -de probado éxito- del entrenador Giráldez; lo que invita a considerar otras hipótesis, por ilógicas que parezcan.

La de que el equipo esté poseído por el Maligno es una de las opciones a tomar en cuenta. Álvaro Cunqueiro, gran demonólogo y perito en ángeles, bromeaba a menudo sobre el demonio de la lechuga que se infiltró en el cuerpo de una monja o el de los diablos que disimulaban el rabo usándolo como cinturón cuando vestían de paisano. Y eso que el maestro Cunqueiro descreía, curiosamente, del celtismo.

Felizmente, Galicia fue tierra abundante en exorcistas que alcanzaron fama por sus gestas contra el diablo en los santuarios de O Corpiño y San Campio. Como alguno quedará todavía por ahí, no estaría de más probar su contratación por si estuviésemos a tiempo de quitarle el demonio del cuerpo al Celta. Apártate de nosotros, Satanás.

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