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Opinión | Al lío

José Carneiro

José Carneiro

Subdirector de Faro de Vigo

El localismo bueno: la defensa de Peinador

Aviones en la pista de Peinador.

Aviones en la pista de Peinador. / Marta G. Brea

Del localismo mal entendido se podría escribir un serial. Recuerdo, de chaval, que en la valla que indicaba que estabas en la parroquia de Baredo, en Baiona, se leía «Baredo 'non é' Baiona». Los de Sabarís eran de Sabarís, tampoco de Baiona, y algo parecido ocurría en Baíña, Belesar… Nadie era de Baiona, salvo que los comparasen con los de Nigrán o Gondomar. Entonces sí, todos éramos del pueblo. En Vigo, con muchos más núcleos de población y un pasado reciente de absorción de ayuntamientos históricos (Bouzas, Lavadores), pasa lo mismo pero a mayor escala: cada uno es de su calle, barrio o parroquia hasta que toca medirse con los de fuera. Ahí, de repente, todos somos Vigo, Gran Vigo o área de Vigo. Como también somos gallegos, españoles, europeos, habitantes del Planeta Tierra… Se trata de anteponer lo más cercano —empezando por la familia— a lo que queda más lejos. No creo que haya nada más humano que eso.

No es localista, en absoluto, defender el aeropuerto de Peinador ante ocurrencias sin ningún tipo de base como la del Clúster Turismo de Galicia, que plantea que las terminales de Vigo y A Coruña se especialicen solo en vuelos de negocios, dejando todo el pastel del turismo a Santiago de Compostela. Una propuesta que recuerda a aquellas de que Galicia tenga un único aeropuerto, una única universidad, una única caja de ahorros —ya todos sabemos cómo acabó la historia, ¿verdad?—, un único acceso directo de AVE, un único puerto nodal, una única sede del Mundial… Curioso: casi siempre en beneficio de las capitales de Galicia (Santiago) y de la provincia de A Coruña, nunca del sur. Debe de ser que el localismo, cuando beneficia al norte, no es localismo; es «galleguidad». A mí me hacía más gracia lo de «Baredo 'non é' Baiona».

Lo que sugiere el clúster —ahora le llamamos clúster a todo— no tiene sentido desde un punto de vista de mercado turístico (las Rías Baixas y el área de Vigo son líderes indiscutibles, y Peinador, su aeropuerto de referencia), de población o de equilibrio territorial. Vamos, es un sinsentido donde los haya y me extraña que sigan con la teima. Y cuando se lo rebates con estadísticas, con estudios, como han hecho mis compañeros Víctor, Pablo o Lara, entonces aparece la excusa de siempre: que en Vigo sois localistas, y si acaban cerrando los aeropuertos será por vuestra culpa. Ya. Y qué más.

Al final, uno tiene la sensación de que aquí no molesta el localismo; molesta que no sea el suyo. Que se puede defender lo propio siempre que encaje en el guion establecido; en cuanto te sales de él, ya eres sospechoso. Se apela constantemente a la cohesión, pero se practica una especie de centralismo de andar por casa que siempre pide sacrificios en la misma dirección. Ya sabemos en cuál. Y lo dice un localista que se ha pasado sus vacaciones de Semana Santa en A Coruña. Por cierto, a reventar de turistas. Como Vigo.

Y no, no se trata de montar una guerra de aeropuertos ni de ver quién la tiene más larga en kilómetros de pista. Se trata de algo bastante más sencillo: sentidiño. Entender que un territorio como Galicia no puede permitirse el lujo de desaprovechar lo que tiene, ni de concentrarlo todo como si el resto fuese accesorio. Porque cuando se vacían unas partes para engordar otras, el mapa se desequilibra y al final perdemos todos. La diferencia es que algunos empiezan a perder antes… y, cuando por fin nos damos cuenta, ya no hay vuelo que lo arregle. Ni con ayudas.

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