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Opinión | Bajo suscripción

Agnès Marquès

El reembolso

H ay mensajes de móvil que cortan la respiración. «Confirmación de pago: 683,88 euros. Servicio prémium anual de LinkedIn». Aún sin aliento, intenté recordar el momento en que debí activar la prueba gratuita del servicio. Como buen servicio gratuito, no incluye el recordatorio antes del primer pago. Sablazo. Lo primero que hice fue anular la suscripción, pero el pago ya estaba tramitado, así que busqué un teléfono de atención al cliente como buena ciudadana del siglo XX. Lo único que encontré fue un chat.

Me atendió una inteligencia artificial muy amable. Comprendía perfectamente mi problema e incluso me dio las gracias por mi paciencia. Durante un rato sentí alivio, casi tocaba con los dedos mis 683,88 euros. Pero en algún momento que no vi venir, a la IA se le acabaron las respuestas útiles. Después de media hora resolvió que abría una incidencia y dijo que alguien me llamaría. Me dio un reconfortante número de seguimiento.

Entonces llamé al banco. Allí sí me atendió una mujer de carne y hueso muy amable pero que no podía hacer nada. El sistema informático se había activado, el cargo estaba autorizado y debía esperar a que respondiera la empresa.

Pasó todo el fin de semana, el lunes y el martes sin que nadie llamara desde LinkedIn, así que el miércoles volví al chat a reclamar qué pasaba con mi caso. La IA no sabía nada de mí ni de mi número de incidencia.

El jueves, con mis 683,88 euros ya instalados en las arcas de LinkedIn, probé una tercera vía: reclamar la devolución a través de la web de mi banco.

El sistema me hizo varias preguntas. La más importante era si había pasado al menos una semana desde mi primer intento de reclamación a la empresa. Fui sincera. Habían pasado seis días. Sin poder apelar, fui expulsada del proceso. Podía esperar 24 horas más. Pero ya en bucle decidí probar otra cosa: mentirle a la máquina. Hasta sentí el pulso acelerado. La IA no sospechó nada y se activó el proceso. Al día siguiente recibí la noticia de que había sido concedida. ¡Victoria! Pensé que el capítulo estaba cerrado hasta que llegó un correo del banco pidiéndome información adicional en 12 apartados para aceptar el reembolso: «A entregar escaneada en formato PDF antes de siete días. En catalán, castellano o inglés. Cualquier otro formato no será válido».

Me han hablado de una IA que prepara este tipo de reclamaciones en un momento.

Bajo suscripción.

Con periodo de prueba gratuita.

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