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Opinión | Trump y España

Ernest Folch

Un cierto periodismo

¿No les llama la atención la cantidad exagerada de veces que Donald Trump se pronuncia sobre las maldades de España y de su Gobierno? Estados Unidos interviene en Venezuela, bombardea Irán, intenta mediar en la guerra de Rusia y Ucrania, tensa sus relaciones con China y Europa y, sin embargo, el presidente más poderoso de la tierra tiene tiempo de dedicarle a España (¡a España!) hasta un par de frases a la semana. Trump es sin duda el presidente estadounidense que más ha hablado de «Spain», y lo que podría parecer una obsesión personal no es nada más que otra construcción debidamente teledirigida desde el Madrid central. Sí, porque que nadie piense que todas estas diatribas de Trump amenazando al comercio exterior de España, prometiendo nuevos (e imposibles) aranceles, o criticando ferozmente que el Gobierno se resista a subir su presupuesto de armamento al 5% son fruto de ninguna espontaneidad periodística, porque en realidad son preguntas, muy a menudo, de la misma persona representando a los mismos medios. Sí, las constantes referencias de Trump a España se deben en buena medida a la insistencia de un tal David Alandete (famoso en otra vida por asuntos del ‘procés’), que con el título de corresponsal en la Casa Blanca y colaborador de ‘ABC’, Cope y Telemadrid, está logrando la hazaña nada menor de poner el antisanchismo en la agenda más compleja del planeta.

Alandete ha logrado arrancar de Trump frases desagradables en contra del Gobierno español, y ha servido de contrapeso de urgencia al «No a la guerra» de Pedro Sánchez que dio la vuelta al mundo. Ya sabemos que la derecha española asiste desesperada a la enésima maniobra de Sánchez, que ha logrado escapar de todas las trampas domésticas que le había preparado el PP, para refugiarse otra vez victorioso en las arenas movedizas de la política internacional. Es por eso que cada gesto de Sánchez en contra de Trump encuentra rápidamente su respuesta en la pregunta de Alandete en la Casa Blanca, una especie de tirita exprés para que los medios patrios puedan al menos titular por Trump y no por el anticristo Sánchez. Las preguntas del corresponsal son, por supuesto, amplificadas en España, y ampliadas con entrevistas al preguntador en programas de Antena 3, Cuatro o Telecinco, en la clásica espiral antisanchista prefabricada. Sin embargo, hay quien parece no haber caído en la cuenta de que cada respuesta de Trump, en lugar de neutralizar a Sánchez, no hace sino engrandecer su figura y cumplir sus objetivos. Porque cuando el presidente proclama su «No a la guerra», lo que necesita, por encima de todo, es una respuesta que, ni que sea por oposición, realce su discurso y lo eleve. Paradojas de la política, David Alandete se ha convertido en el principal aliado de Sánchez para engrandecer su figura y blindarse de la derecha rabiosa, que es justamente lo contrario que pretendía el corresponsal y todos los que mueven sus hilos. Alandete pregunta, Trump responde y Sánchez dispone. Un círculo perfecto para convocar elecciones o, quién sabe, si para llegar vivo al final de la legislatura.

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