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Opinión | Al lío

José Carneiro

José Carneiro

Subdirector de Faro de Vigo

Matar en nombre de

Un misil lanzado en el estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico.

Un misil lanzado en el estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico. / E. P.

El viernes, después del desayuno, justo antes de salir de casa para llevar a los niños al cole, el pequeño (3) volvió a sorprenderme. Para bien.

—Papá, ¿me pones mi canción favorita?

Lo miré a la espera de alguna pista, creyendo que pedía un tema de las Guerreras K-pop, de Luli Pampín o el Osito Gominola. Pero no. Simplemente se puso a canturrear:

—…tocha… tocha… tocha…

Tardé unos segundos en caer en la cuenta, pero por el ritmo y la rabia divertida de cada «tocha» supe de qué canción hablaba. Cogí el móvil, la busqué y la puse a todo volumen, con una sonrisa de oreja a oreja. Él, yo, su hermana y —seguro— su madre, en la habitación de al lado, todos coreando el «tocha» del benjamín.

Los noventeros ya sabrán que la canción de autos es «Killing in the Name», de Rage Against the Machine. ¿Qué quieren que les diga? Que un crío de tres años te diga que su canción favorita es un hit rocanrolero de hace décadas, en la era del reguetón y de las letras ininteligibles en español… me alegró el día. Tanto que aquí estoy dándole a la tecla con los Rage de fondo, a toda pastilla.

El «tocha», por supuesto, viene del «told ya» de «Now you do what they told ya». Parecido razonable.

Claro que lo que al niño le gusta es el ritmo frenético del tema, la rabia de cada estrofa de Zack de la Rocha (un apellido muy de Nigrán; conozco a unos cuantos, buenos amigos), los riffs de Tom Morello, el bajo de Commerford y la percusión de Brad Wilkun grupo irrepetible. Porque lo que dicen no lo entiende, aún.

Una letra de 1992 que no podía estar más de actualidad, muy a mi pesar. Porque «Killing in the Name» es una canción de protesta contra el racismo y el abuso de poder dentro de la policía y las instituciones en EE UU. ¿Les suena de algo?

Han pasado más de treinta años y el país que la inspiró sigue debatiéndose entre el miedo y la fuerza bruta: muros más altos, redadas televisadas, niños migrantes en jaulas administrativas, discursos que convierten al diferente en amenaza, víctimas inocentes tiroteadas… y ahora también misiles lanzados al otro lado del mundo para demostrar quién manda.

Todo, por supuesto, en nombre de algo: de la seguridad, de la patria, del orden, de la libertad.

«Killing in the name of», cantaba Zack de la Rocha. Matar en nombre de.

Por suerte, mi hijo seguirá cantando «tocha, tocha, tocha» durante unos años más sin saber qué dice la letra. Y casi mejor así. Porque cuando algún día entienda que el estribillo real no habla de dibus ni de juegos, sino de negarse a obedecer cuando el poder se equivoca, quizá descubra que aquella vieja canción noventera no era solo un temazo para subir el volumen en el coche.

Era —y sigue siendo— una advertencia.

Y también una pregunta incómoda: cuántas cosas seguimos haciendo —o permitiendo— «en nombre de» algo.

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