Opinión | Las cuentas de la vida
Futuro cercano
No sé yo qué nos espera pero no me cierro a nada. En esta deriva mía a filosofar en la esquina de la barra y sin conocimientos, tengo la misma certeza que aquel Sócrates del que todo el mundo habla: solo sé que no sé nada.
La esperanza de vida hace unos cien años era aproximadamente la mitad que ahora. El trayecto de Vigo a Madrid en coche o en tren duraba unas 24 horas, y se llegaba a América a bordo de un barco que tardaba en recorrer entre siete y quince días lo que ahora vuelas en unas horas. Para un tipo de principios del siglo pasado, era absolutamente impensable el mundo en el que hoy vivimos, la velocidad a la que viajamos y a la que se transmiten las noticias pero también las enfermedades y la forma en que las combatimos.
El automóvil, la televisión, los antibióticos, internet, la salida al espacio, la energía en casa, el ordenador. La mayoría de las viviendas no tenía agua corriente, no había un grifo en casa, ni un váter, claro. No había nevera donde conservar unos alimentos a los que con dificultad te acercarías hoy. Te morías de una caries. Pasabas frío y, generalmente, hambre. Y así.
La evolución en los últimos ciento cincuenta años es tal que no creo que cualquiera de nosotros estuviese dispuesto a quedarse un minuto en aquel mundo color sepia. Y me refiero al pasado reciente, del lejano ni hablar.
Ahora estamos razonablemente seguros, calentitos, viajamos en coche, hablamos por teléfono y duramos un montón: somos gente lista, aseada, bien vestida y tenemos una sanidad ejemplar que nos libra del mal. Todo parece indicar que pasarán otros ciento cincuenta años y el ser humano seguirá por aquí, y en ese caso habrá una gente que nos verá en color sepia, que se preguntará cómo tardábamos 7 horas en llegar a Nueva York, que se asombrará de que estuviésemos expuestos a no sé qué factor que nos mataba de cáncer, que se reirá de todo lo que ahora consideramos el recolmo de la vanguardia tecnológica. Así ha sido siempre y así seguirá siendo, cometeríamos un grave error creyendo que hemos llegado a lo más alto. Además, no solo ocurrirá, sino que sucederá cada vez más rápido.
La inteligencia artificial tal y como la conocemos ahora será en un par de años como aquel módem de dos hilos de cobre ¿recuerdan el sonido fffgggñiiii?
Convivir con la incertidumbre, estar siempre dispuesto al cambio, aprender a caminar en el alambre. Es lo que toca, porque ya no hay puente sólido.
Citando a otro gran filósofo, coetáneo este: «En un mundo redondo, atrévete a ser cuadrado». Bob Esponja.
Suscríbete para seguir leyendo
- Varios heridos y destrozos en el Twenty de Vigo en una pelea entre ultras del Celta y el Lyon
- Sorprendidos manteniendo relaciones sexuales dentro de un coche en el aparcamiento de un supermercado de Redondela
- La hélice del crucero «Spirit of Discovery» quedó al aire frente a la costa gallega: hubo un fallecido y más de 100 heridos
- Unos padres de Ponteareas ceden la representación legal de su hija con discapacidad a sus hermanos por falta de «competencias digitales»
- Locales de hostelería de Vigo ya exigen consumición mínima a los clientes para poder sentarse y limitan el número de carritos de bebé
- Las huelgas y el cambio de pacientes de Povisa lastran las listas de espera del Chuvi
- Cortes de tráfico en Vigo: el Celta - Lyon y la llegada de aficionados franceses alterarán la circulación
- Inhabilitado y condenado al pago de 913.000 euros un empresario de Vigo por llevar una fabricante de maquinaria a la quiebra
