Opinión
Yo creo (II)
Hace unas semanas recordamos el evangelio donde Jesús de Nazaret pronunció las bienaventuranzas en medio de sus discípulos y una gran muchedumbre. Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos.
El Mesías es un auténtico revolucionario pues en aquel momento el pueblo elegido consideraba la pobreza y la lepra como un castigo de Dios.
Por eso yo creo, pues solo el hijo de Dios podía pronunciar las bienaventuranzas.
Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados. Bienaventurados los humildes porque heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que procuran la paz porque ellos se llamarán hijos de Dios. Bienaventurados los que son perseguidos por la justicia porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os persigan e insulten y digan todo mal falsamente contra vosotros por mi causa. Alegraos porque seréis grandes en el Cielo porque así perseguían a los profetas antes que a vosotros.
Solo el hijo de Dios padre podría pronunciar las maravillas de las bienaventuranzas.
Fue una revolución en aquel momento y en el momento actual.
Los jóvenes quieren ahora el éxito rápido y pronto, les falta la paciencia para conseguir con esfuerzo las cosas que valen la pena.
Hace cincuenta años los novios estrenaron con ilusión la unión matrimonial, hoy están hartos de practicar el amor y les falta la ilusión que teníamos antaño.
Las bienaventuranzas son un canto a la felicidad que solo Dios puede dar.
Ojalá aprendamos a no ver a los demás solo por las apariencias. Si vemos a un mozo con un buen coche nos deslumbra y no podemos ver en su interior, que es lo importante, igual que ocurre con una moza bien guapa y no vemos en su intimidad que es lo que tiene valor. Las bienaventuranzas han de ser nuestro norte y sentiremos una felicidad que nos parecerá que estamos en el Cielo.
Ánimo amigos, pongamos en práctica las bienaventuranzas y sentiremos una paz que nunca tuvimos.
Ya sé que vamos a contracorriente en el ambiente que nos toca vivir, pero vale la pena.
Dios alquiló el mundo a los audaces y cuenta con nosotros.
Que consuelo debemos de tener cuando el día en que Dios hijo pronunció las bienaventuranzas y así los que lloran lo pasan mal pero de ellos es el reino de los cielos.
Dios hace todo a lo grande por eso hizo este universo casi infinito.
Cuando Dios nos llame lo entenderemos perfectamente.
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