Opinión | El boletín del Director

Director de FARO DE VIGO
Fe
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV
Me da que con este titular Alberto Cuevas, monseñor en la jerarquía eclesiástica y páter para este menda, habrá puesto sus orejas en punta. Porque Alberto, además de buen cura, como acreditan sus feligreses de Nuestra Señora de la Soledad, es periodista, curioso por naturaleza y leal y generoso lector de FARO. Y tanto o más que él nuestro entrañable Luis Quinteiro Fiuza, obispo emérito de la diócesis Tui-Vigo, quien tiene la sana costumbre de llamar o escribir guachaps con comentarios, todos cariñosos, plantear sugerencias e insuflar ánimos (yo siempre agradezco que me tengan en sus pensamientos y, por si acaso, en alguna oración). Pues, queridos Alberto y Luis, sí, hoy me ha dado por reivindicar la fe, pero me temo que no entendida como las creencias de naturaleza trascendental. La mía tiene que ver con el más acá y no con el más allá. Es más de andar por casa.
Y es que después de seis semanas de lluvia ininterrumpida hay que tener mucha fe para creer que un día escampará. Pero lo hará. Es más, os anuncio que este verano volveremos a hablar de sequía y de restricciones de agua. Ahora este vaticinio os puede sonar a coña, pero ya hablaremos en unos meses. De momento, el cielo nos seguirá castigando de forma inmisericorde. En el periódico hemos publicado decenas de informaciones, reportajes, entrevistas, análisis, vaticinios… sobre una pesadilla meteorológica que, sin embargo, algunas personas, dotadas de una santa paciencia, prefieren tomárselo con humor.

El Sireno, con un chubasquero y paraguas. / @jcarlos2001 - Humor Canalla (en X)
En donde no escampa es en el patio político nacional. Las elecciones autonómicas en Aragón y sus secuelas han demostrado por enésima vez que la cosa pública tiene muy mala pinta. Los ciudadanos han enviado otro mensaje de hastío y cabreo, el combustible predilecto de las fuerzas ultras. La indignación alimenta a los movimientos rupturistas, populistas, antisistemas, radicales… Es su caldo de cultivo. Cuanto peor, mejor. El paisaje político es horrible, incluso peor que el meteorológico, y hay que atesorar mucha, pero muchísima, fe para creer que algo va a cambiar; que se acabarán las trincheras (también las mediáticas, porque a este paso habrá que crear facultades para periodistas/activistas de izquierdas y de derechas) y se recuperará el sentido común. Me temo que no, así que los debates parlamentarios (el último a cuenta de la tragedia ferroviaria de Adamuz) y las tertulias de radio y televisión seguirán pareciendo esperpénticas luchas en el barro.
Acceder a una vivienda (en alquiler o en propiedad) se ha convertido para muchos gallegos en un milagro. Esto ya no va de fe, sino de pasta. De mucha. En Pontevedra los arrendamientos se han encarecido un 18% en un año y en Vigo más de un 7%. Por muchas velas que se le pongan a Judas Tadeo, el santo de las causas desesperadas, es misión casi imposible encontrar un piso por menos de 700 euros al mes. Moverse en el mercado inmobiliario es hoy una experiencia infernal, con precios endemoniados y ofertas diabólicas. Y el único exorcismo que funciona, a la espera de las permanentemente anunciadas viviendas públicas, se llama euros.

Malena Álvarez
Algunos de vosotros podéis pensar que el enfoque que reciben los jóvenes en los medios de comunicación es generalmente injusto. Que el retrato que hacemos de ellos incide en peligros, amenazas o comportamientos dañinos. Por ejemplo, cuando os contamos el uso conflictivo que hacen de las redes sociales o del consumo del alcohol y drogas o sus problemas psíquicos, incluso sus andanzas delictivas. Y todo esto es verdad, pero solo una parte (creo que no sustancial) de la verdad. Porque hay otra realidad que FARO está decidido a mostrar. Jóvenes responsables, brillantes, solidarios, comprometidos, admirables... Esta semana os hemos acercado varias historias. A mí la que más me llegó fue la de los estudiantes del colegio Apóstol de Vigo que dedican una tarde semanal a reunirse con mayores para llenar el tiempo de «una soledad no buscada». Ver la fotografía de las chicas (y un chico) partiéndose de risa con sus abuelos de los martes fue un maravilloso chute de energía y optimismo en un mundo en el que el conflicto y el ruido ocupan demasiado espacio y tiempo. Ver esa imagen fue una inyección de fe. Así que no caigamos en el pesimismo o la desesperación. Hay futuro… ¿verdad, Alberto?, ¿a que sí, Luis?
¡Buen finde!
Email: director@farodevigo.es
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