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Opinión

Doctor Ingeniero Naval y profesor AD Honorem UPM-ETSIN / Ingeniero Naval, Catedrático de Universidad, UPM-ETSIN

La construcción naval civil: situación y perspectivas (V)

Recreación virtual del buque que construirá Damen para la Armada de Portugal

Recreación virtual del buque que construirá Damen para la Armada de Portugal / Damen

El término «civil» del título pretendía acotar el ámbito de esta columna, pero la realidad se empeña en recordarnos que, cuando hay contratos interesantes, lo militar también cuenta. En ese sentido, Portugal está dando pasos decisivos para renovar su Marina. Por un lado, Lisboa contrató hace dos años a Holanda (Damen) la construcción de un buque multipropósito para operar drones (que también ofertó Armón Vigo, como recogió este medio), y acaba de seleccionar las fragatas FREMM-EVO de diseño italiano, que serán construidas por Fincantieri, para renovar las suyas propias (3 unidades por 3.000 millones de euros). Además, había encargado hace unos meses dos buques de apoyo logístico a astilleros turcos, el primer contrato de este tipo que un país de la UE adjudica a Turquía. Son tres decisiones de calado que refuerzan la presencia de estos tres países en el ámbito naval europeo… y que, inevitablemente, plantean la pregunta de por qué España, y Galicia en particular, no ha conseguido entrar en ninguna de estas operaciones.

A menudo se tiende a interpretar estos movimientos portugueses como una muestra de sus tradicionales reservas hacia España. Y es cierto que esos recelos existen, y en algunos casos tienen origen histórico y razones comprensibles. Pero sería un error pensar que la responsabilidad es únicamente portuguesa. La realidad es que España no ha puesto sobre la mesa una estrategia sólida, compartida y ambiciosa para ofrecer a Portugal algo que compita con lo que Holanda, Italia y Turquía han sabido presentar. Como muestra de ello, la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) no parece haber realizado un esfuerzo suficiente para superar esas desconfianzas. Si Portugal es, desde hace décadas, un socio con el que resulta complicado cerrar programas militares conjuntos, precisamente por su prudencia frente a España, entonces lo lógico habría sido desplegar una estrategia diplomática e industrial más proactiva. No consta que se haya hecho.

Y nuestros astilleros —incluida Navantia y los del Gran Vigo— tampoco han demostrado la iniciativa necesaria para construir, junto a la industria portuguesa, una propuesta sólida y convincente. De hecho, existe una solución que consideramos lógica y natural: una colaboración Norte de Portugal – Rías Baixas – Ferrol, capaz de combinar las capacidades de Navantia, la fuerza, vitalidad y dinamismo de la industria viguesa, y el interés estratégico del norte de Portugal, completamente integrado en la cadena de valor del naval gallego, y donde tiene su sede el astillero que produce más CGTs de toda la Península (Viana). Un eje atlántico con potencial para crear un verdadero polo naval ibérico competitivo.

No es una idea utópica; es viable, complementaria y alineada con la tendencia europea de fomentar proyectos transfronterizos. De hecho, Bruselas apoyaría con entusiasmo una iniciativa de este tipo, incluso con financiación de I+D, porque encaja perfectamente con las prioridades de cooperación industrial europea.

Además, hay un dato que nos debería hacer reflexionar: Turquía está construyendo buques de asalto anfibio con diseño español, una muestra de que España posee capacidades que otros países reconocen y valoran. Sin embargo, esas capacidades no han sido suficientes para convencer a Portugal. Que Ankara sí aproveche el diseño español y Lisboa no, dice mucho… y no precisamente del buen hacer español.

Finalmente, es el momento de que Vigo asuma el liderazgo efectivo que tiene en construcción naval en el país, y que su industria pueda participar en este tipo de contratos en el ámbito militar. Ese liderazgo implica reunir y coordinar capacidades a lo largo del eje comentado, algo que sin duda habría incrementado las probabilidades de ganar, por ejemplo, el contrato del buque multipropósito para operar drones al que Armón sí optó, y los otros citados, vinculados a Portugal: «Portugal não é um país pequeno».

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