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Opinión | Newsletter de Deportes

Esperar y no desesperar

El análisis semanal del presente, pasado y futuro del deporte con Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez

El fútbol es uno de los mejores bromistas conocidos. Su repertorio, renovado de forma incansable desde que un grupo de iluminados se reunieron en una taberna londinense hace más de 150 años para definir las famosas “trece reglas”, es inagotable. Este verano/otoño/invierno ha jugueteado de forma caprichosa con el Celta al que ha tenido meses buscando con desesperación su primera victoria liguera en Balaídos. Incluso el más infame de los equipos que ha vestido esta camiseta había sido capaz de estrenarse en menos tiempo, pero al de Claudio los caminos ingobernables del fútbol le han cerrado la puerta por diferentes motivos hasta que ayer el Athletic de Bilbao descubrió que Williot, fiel a su costumbre, había invadido su área sin hacer ruido, con esa cara de turista despistado en una mañana cualquiera de domingo, para inclinar un partido que en el descanso nadie sabía muy bien hacia dónde iba a virar.

Pero no vengo solo a hablarles de la victoria liberadora sino de la paciencia. Durante estos meses de angustiosa espera en Balaídos no ha sonado un solo reproche al equipo que pudiese suponer una carga innecesaria para un vestuario al que se notaba desconcertado, incapaz de dar con la razón que explicase la avería que sufrían. Un signo de compromiso y de madurez de una grada que ha entendido perfectamente el papel fundamental que juega en esta historia y que convierte en residuales y anecdóticos mucho de los mensajes que inundan las redes sociales después de cada revés. Ofrecen en ocasiones una imagen o una sensación que nada tiene que ver con la realidad que se vive en la calle.

Los que tenemos ya una edad crecimos en un Balaídos algo despiadado con los suyos, con escasa tolerancia y una memoria que podía compararse a la de Dory, la amiga de Nemo. Olvidaba enseguida los días felices y disfrutaba lo justo de las alegrías que le iba regalando el equipo. Aplaudir al Celta después de una derrota (algo que ahora hemos normalizado) se consideraba un comportamiento propio de lunáticos y los lunes por la mañana en el trabajo el debate siempre giraba en torno al número de futbolistas que había que tirar por la ventana (nunca eran menos de siete). En estos primeros momentos de inquietud vividos bajo el gobierno de Claudio es cuando ha cobrado importancia la conexión que se ha conseguido entre el equipo, el club y su gente. Ahí se demuestra el verdadero compromiso, no cuando hay que llenar el estadio del Getafe en la última jornada para clasificar para Europa porque ya se sabe que a beber vino todo el mundo se apunta, pero lo jodido es ir a dar sulfato. Hago esta reflexión hoy que vemos las imágenes de los aficionados del Oviedo (quiero creer que su parte más irracional y radical) emprendiéndola a golpes con el autocar de los jugadores tras una nueva derrota. Se han tirado 24 años lejos de Primera División para esto, para instalarse en una enfermiza frustración incapaces de disfrutar del “sufrimiento” que implica estar de nuevo en la élite. Quiero creer que hoy el Celta está vacunado de ese virus. Al menos es lo que ha demostrado en estos meses de agónica espera por la victoria en Balaídos.

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Deportes

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Me apunto

El Celta ha decidido anclarse a Marco Garcés a quien ha renovado hasta el año 2030. Nunca un director deportivo de este club ha disfrutado de un contrato semejante en cuanto a duración. Ni Félix, ni Torrecilla, ni Miñambres por citar a los más recientes estuvieron cerca de algo así. Un día hablaremos con calma del asunto, pero queda claro lo que algunas veces hemos deslizado en nuestras informaciones: en la planta noble de Príncipe consideran a Garcés tan importante para el proyecto y tan responsable de los últimos éxitos como a Claudio Giráldez. No sucede a nivel de calle, pero sí en las entrañas del club. Da para un debate más largo, pero casi mejor lo dejamos para otro día que bastante les he reventado la cabeza hoy.

No quiero irme sin traerles un par de historias que merecen la pena. Por un lado la vuelta de Simón al ring después del accidente que le postró en una silla de ruedas y por otra el homenaje recibido por José Antonio Ramos, presidente durante más de veinte años del Club Ciclista Teis y que a los 73 sigue tan enamorado de la bicicleta como el primer día. Vidas ejemplares en el complejo mundo del deporte, héroes silenciosos a los que nunca se hará la suficiente justicia.

Historias irrepetibles: Billy Bonds te persigue

De despedida vamos con la historia irrepetible de la semana dedicada a Billy Bonds, el jugador que más partidos ha jugado con la camiseta del West Ham y que falleció hace pocos días a los 79 años. Un ejemplo de la vieja escuela, del fútbol áspero de los setenta que él encaraba con las medias bajas y su melena al viento. Un ejemplo de entrega que disimulaba los dolores y ocultaba lesiones. “Si puedo caminar hasta el centro del campo es que puedo jugar” solía decir. Denme más tipos así.

Disfruten mucho de la última semana con fútbol del año que luego lo echarán de menos y se subirán por las paredes.

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