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Opinión | El boletín del Director

Caña

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV

Escribir y publicar es exponerse. Cuando en lo que escribes expresas opiniones, puntos de vista o reflexiones personales, la exposición es todavía mayor. Te sometes al juicio de terceros. Y ahí todo cabe. Desde la decepción al aplauso (que alguno hay). Desde el cabreo a la indiferencia (que, lo confieso, es la peor de las reacciones). Como al final de mis boletines hay una dirección para recibir comentarios, este es un buen termómetro para conocer las reacciones de quienes tienen a bien seguirme. Además, están los mensajes que recibo cuando me encuentro con lectores. Y, sin entrar en detalles, debo decir que en no pocas ocasiones me sugieren que sea más incisivo (¿agresivo?) en mis planteamientos. “Están bien, pero deberías dar más caña”, me animó uno. “Me da la sensación de que te reprimes”, me soltó otro. Y es entonces cuando percibo que detrás de esas frases cariñosas se esconde hastío y hartazgo, fundamentalmente contra la llamada clase política. Vamos, que hay un cabreo notable. Con unos y otros. Y lo entiendo.

Porque cuando repaso lo publicado en la última semana veo que sobran motivos para el enfado. La cerrazón de la Universidad de Santiago para repartir la facultad de Medicina es de traca; las tropelías de Cerdán-Ábalos-Koldo, dan asco (como sus confesiones tardías en la cárcel); el nivel del debate político nacional es penoso (unos atrincherados y otros queriendo conquistar el poder desde la calle al más puro estilo podemita), mientras el problema de la falta de vivienda o la desigualdad social se enquistalo de Mazón y su (no) gestión de la dana mueve a la cólera; las bravuconadas de Trump y su corte vocinglera ultra europea causan pavor; la masacre (que sigue más allá de la mascarada del plan de paz) de Netanyahu en Gaza genera indignación desolación… ¿hace falta que siga?

Sin embargo, siempre hay motivos para ver la botella medio llena. Porque si detenemos la mirada en lo más próximo encontraremos historias, generalmente protagonizadas por personas anónimas, que reconfortanComo la de Ismael Rosario, el niño de siete años que víctima de una discapacidad motora es capaz de tocar instrumentos con el movimiento de sus ojos; o como las de Laura, Suri y Chloe, tres jóvenes viguesas que forman parte de la campaña fotográfica de Alborada que busca sensibilizar a su generación sobre la violencia machista (su defensa del “buen trato” en las relaciones de pareja es conmovedor); o como los esfuerzos de un puñado de científicos para evitar la desaparición del caballito de mar (las aguas gallegas albergan la mayor colonia de España); o como el testimonio de tres abuelas infectadas hace 40 años por VIH, un diagnóstico que entonces parecía una sentencia de muerte (“sobrevivimos al miedo y al silencio”, nos relataron); o como el fichaje por la escudería McLaren de Christian Costoya, un silledense de 15 años, puro talento del motor…

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Me apunto

Pero esta semana el top de las historias humanas lo lidera el encuentro «Mujeres fuera de serie», un evento organizado a partir de las entrevistas que Amaia Mauleón publica en nuestro suplemento dominical Estela+. En el Marco se reunieron siete mujeres extraordinarias –Elena AlonsoCristina RegojoMaría MonsonísPilar MartínezZaza CeballosFina Casalderrey y Antía Fernández– para compartir experiencias sobre su exitosa trayectoria profesional y su compromiso por la igualdad. Fue una tarde emocionante y divertida, también una lección de vida. Pese a desarrollar su actividad en ámbitos muy diferentes, demostraron una formidable complicidad y sintonía. Su mensaje es claro: en el terreno de la igualdad se ha avanzado, pero quedan muchas puertas que derribar. Nuestras siete magníficas son un ejemplo, un espejo en el que mirarse, pero no solo las mujeres, sino el conjunto de la sociedad. ¡Bravo por ellas!

Y claro que el cuerpo me pide a veces dar más caña, pero me refreno y me pregunto: ¿para qué?, ¿para elevar todavía más los decibelios de un mundo ensordecedor, en el que muchos gritan y pocos escuchan? Pues conmigo (al menos en este boletín) que no cuenten. Salgamos de ese bucle de histeria y ruido que nos acecha y fijémonos en todas las cosas buenas que pasan a nuestro alrededor, en historias inspiradoras. No se trata de dar saltos de alegría, pero tampoco de sucumbir al catastrofismo. Se trata, en fin, de buscar cierto equilibrio, que no se debe confundir con equidistancia, apatía o fatalismo. De ver la vida tal y como es, no tal y como algunos es afanan por vendérnosla.

¡Buen finde!

Email: director@farodevigo.es

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