Opinión
Annie Leibovitz, fotógrafa
No siempre es necesario ser un experto para ser consciente de que se está ante algo excepcional. Fui a ver la exposición de Annie Leibovitz, una de las fotógrafas más importantes del mundo, en la Fundación Marta Ortega Pérez de A Coruña y me quedé impresionado.
Veo mucha fotografía, como todo el mundo; estamos en un momento en el que todos hacemos fotografías sin parar. Pero cuando más tarde ves los resultados, aprecias que unas te gustan más que otras. Y pensamos que algunas personas tienen un don. Es verdad, yo lo creo así. Pero si además de un don esa persona estudia, trabaja, se asesora y se esfuerza, las cosas mejoran de manera sustancial.
Annie Leibovitz tiene un don. Y lo usó para hacer sus fotos de reportajes. Ya de muy joven en Filipinas e Israel. Enseguida, a partir de 1970, en la revista Rolling Stone, que había sido creada en 1967. También muy pronto sus fotografías fueron portadas de la revista y en 1975 Mike Jagger le propuso que se encargara del reportaje de la gira de los Rolling Stones por los Estados Unidos. Annie en aquel momento era una pura reportera que se metía en el medio de todo, fans incluidos, para ser relatora de lo que estaba sucediendo. Llegó al público joven destinatario. Pero también a los grandes artistas. Una de sus fotografías icónicas es la que hizo a John Lenon y Yoko Ono el día 8 de diciembre de 1980, cinco horas antes de que asesinaran a John.
Siguió trabajando y siguió estudiando. Y a comienzos de los años ochenta fotografía tanto a grandes como a futuras estrellas. Otra de sus sonadas fotografías es la del álbum Born in the U.S.A., de Bruce Springsteen, al que fotografiará en muchas ocasiones posteriormente. A mediados de los ochenta, sin dejar totalmente de ser reportera, entra en el mundo de la moda y trabaja en la revista Vainty Fair. Más tarde también en Vogue. En la exposición hay excelentes ejemplos de esta época. Retrataba la fisionomía pero pasó a narrar historias basándose en la luz, la postura y mirada de las personas. Son impactantes sus fotografías de mujeres embarazadas, seguramente la primera de ellas fue la de una pletórica Deni Moore en 1991.
Sigue formándose cada día. Fotografía naturaleza, espacios y personas. Pero se decanta cada vez más por los retratos. Estudia las situaciones, la luz, la composición, las poses no siempre convencionales, los colores intensos. Analiza las personas y les busca su interior. Sigue teniendo el don de la reportera, pero ya posee el conocimiento de la fotografía profunda. Nunca quiso ser fotógrafa de estudio, pero sí de la composición y del alma. Y para ello intenta conocer a la persona que va a fotografiar integrándose en su mundo, en su grupo, conociéndola a fondo, buscando sus lugares y entornos. Desde ese conocimiento hace surgir el ambiente creativo y, consciente de que es imposible captar toda la personalidad, se fija en una de sus características y es eso lo que resalta. Espontaneidad estudiada. Mucho trabajo detrás.
La fotografía, como todas las artes, tiene sus cánones y sus normas. Solo cuando las conoces a fondo, y sabes usarlas a la perfección, puedes simular que no las aplicas, que rompes los estándares, y de esta manera algunos grandes consiguen que sus imágenes entren a formar parte del imaginario popular. Annie Leibovitz lo ha conseguido.
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