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Opinión

El plan de Trump o el vaso medio vacío o medio lleno

La pregunta que se hace hoy el mundo es qué posibilidades de éxito tiene el plan de veintiocho puntos para resolver el conflicto ucraniano presentado unilateralmente por el Gobierno de Donald Trump.

Es posible ver el plan en cuestión como un vaso medio vacío o medio lleno. La mayoría de los ucranianos, sin embargo, lo verán totalmente vacío.

Los rusos no entenderán que Washington pretenda utilizar buena parte de sus activos confiscados por Occidente —es decir que le han sido robados— para lucrarse con la reconstrucción de Ucrania.

Tampoco que vayan a tener que renunciar a conquistar militarmente la totalidad de las regiones de Jersón y Zaporiyia cuando su Constitución establece que forman parte íntegra de la Federación Rusa.

O que se haya fijado un tope de 600.000 hombres para el futuro Ejército ucraniano, varias veces superior al que Moscú considera aceptable. O que se estacionen cazas europeos en Polonia.

Los ucranianos, y por supuesto también los europeos, denuncian que no se haya contado en ningún momento con ellos a la hora de elaborar ese plan o que se vaya a obligar a Ucrania a renunciar a cinco regiones del país que considera parte de su territorio nacional

Y tienen los europeos toda la razón aunque hay que preguntarse al mismo tiempo por qué se han negado en todo momento a establecer sus propias canales de comunicación con el Kremlin, a toda posibilidad de diálogo.

Unos y otros se rebelarán ante el hecho de que el plan deniegue el derecho de Ucrania a formar un día parte de la OTAN y sí solo de la Unión Europea, aunque esto último tendrán que decidirlo los actuales miembros de ese club y existe oposición por parte de algunos.

Podría así seguirse punto por punto y verse por ejemplo que hay elementos positivos como la exigencia de que Ucrania respete los derechos de las minorías, reconozca la cooficialidad de la lengua rusa y revoque su prohibición de la iglesia ortodoxa dependiente del patriarcado de Moscú. ¿Por qué no lo exigió ya antes Bruselas?

Es también positivo que se hable de prolongar los acuerdos de control de armamentos y desarme nuclear cuando el único tratado que sigue en vigor, y solo hasta el próximo febrero, es el New Start sobre armas estratégicas. Aunque habrá que ver si se cumple esto.

Las primeras reacciones al plan de Trump por parte de los europeos han sido, como era de esperar, furibundas porque se han visto ninguneados por Washington.

Consideran los dirigentes europeos desde la realidad paralela en la que parece que viven que Rusia no podrá ganar la guerra porque no resistirá su economía dado que el PIB de la UE es muy superior al del país de Putin.

E insisten, al mismo tiempo, y sin que se den cuenta de la contradicción en que incurren, en que si no se para en Ucrania al «autócrata» ruso, seguirá avanzando sobre Europa porque es lo que se propuso desde el principio.

El presidente ucraniano, por su parte, se siente con razón engañado pero dice que su Gobierno intentará «ofrecer alternativas». Se supone que siempre con ayuda de sus aliados europeos. ¿Qué más remedio le queda?

Trump ha presentado, sin embargo, a Kiev un ultimátum, que vence el próximo jueves, día de Acción de Gracias en Estados Unidos.

El Gobierno de Trump tiene un arma poderosa para intentar doblarle el brazo a Zelenski, y es el escándalo de corrupción que ha estallado últimamente en Kiev y tras el cual es difícil no ver la mano de Washington.

Si Zelenski no acepta, podría haber nuevas revelaciones comprometedoras y no solo para sus colaboradores.

Dentro de su propio partido, Servidor del Pueblo, ha estallado una rebelión, y hay quienes en la Rada (Parlamento de Kiev) hablan ya abiertamente de relevarle.

Políticos ucranianos muy destacados como el expresidente Petró Poroshenko a la ex primera ministra Yulia Timoshenko podrían unir fuerzas.

Y hay quien mira, como quien tendría más posibilidades, al popular exjefe de las Fuerzas Armadas Valerii Zaluzhnyi, al que Zelenski se quitó en su día de en medio enviándole de embajador a Londres.

Todo, menos la continuación de la guerra y la carnicería en el frente, es cada vez más incierto.

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