Opinión | El boletín del Director
Elefantes
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV
Con la que está cayendo parece misión imposible afrontar este boletín sin hablar de los asuntos que ocupan estos días las primeras páginas del periódico, a saber, el estrambótico juicio al fiscal general (en donde todo parece importar menos la verdad), la escandalosa gestión del asunto Mazón (durante y después de la dana), las trapacerías de Koldo y su troupe con las comisiones, el nuevo apretón de Puigdemont a un Gobierno con respiración asistida, las primeras derrotas severas de Trump (alcalde socialista en Nueva York y gobernadoras demócratas en Virginia y Nueva Jersey)… Obviar estos asuntos sería como no ver el elefante en la habitación. Pues bien, con vuestra venia, hoy me taparé los ojos y apuntaré en otras direcciones, porque, por fortuna, hay vida más allá de la corrupción, la incompetencia o los chantajes.
La semana empezó con una noticia mala y otra buena sobre la misma cuestión. La primera fue la declaración del capo de Stellantis, Antonio Filosa, advirtiendo a Bruselas que si no retrasaba la prohibición del motor de combustión a 2045 habría despidos masivos. El mensaje fue demoledor. Balaídos acoge la mejor planta del grupo en el mundo, la más eficiente y productiva. La factoría emplea a 7.000 personas de forma directa y más del doble en el conjunto del ecosistema industrial. Así que el impacto sería brutal. Sin embargo, la Comisión Europea recogió parcialmente el guante y adelantó que los coches comerciales quedarían exentos de ese veto. Las furgonetas son el principal activo de Balaídos, por lo que estarían excluidas. ¿Será finalmente así? Veremos, yo no me fío. Por eso vamos a estar más que atentos. Adrián Amoedo, el periodista que ha firmado las dos noticias, estará en primera fila para seguir el caso. Qué suerte tenéis –y FARO también– porque estáis en las mejores manos.
Si hay algo que duele es comprobar la ridícula actividad de Peinador. La oferta aeroportuaria de Vigo es impropia de la mayor ciudad de Galicia. Desde FARO lo hemos denunciado y no dejaremos de hacerlo. Aena, el gestor de todas las terminales españolas, se ha sacado de la chistera nueve rutas que podrían ser más que rentables, entre ellas cuatro internacionales. Pues muy bien, pero a partir de este punto, ¿qué se va a hacer?, ¿cómo se captarán esas conexiones?, ¿quién se va a poner al frente de las negociaciones?, ¿cómo se financiarán? Sobre estas cuestiones y otras nadie da respuesta, más allá del intercambio de reproches habituales entre administraciones. Qué bueno sería una cooperación a tres bandas entre Concello, Diputación y Xunta para relanzar la terminal. Ya sé que todavía no estamos en Navidad para enviar la carta a los Reyes Magos, pero en la mía iría este deseo. Porque no hay nada más frustrante que atesorar un potencial enorme para crecer y desperdiciarlo. Vigo y toda su inmensa área metropolitana no se lo merecen y sus ciudadanos tampoco. Mientras, el aeropuerto de Oporto, Sá Carneiro, sigue engordando la cartera a costa de la inacción de unos cuantos que se dicen responsables. Peinador necesita despegar ya. ¿A qué esperamos?
El conflicto de la facultad de Medicina –resumen telegráfico: las universidades de Vigo y A Coruña exigían, con razones más que poderosas, impartir la docencia del segundo ciclo y la de Santiago se negaba en redondo por un no me toques mis privilegios– se aproxima a la luz de un pacto. Menos mal. Ayer los rectores lograron un preacuerdo. Esperemos a ver la letra pequeña. Por fin, algunos han cedido de sus posiciones inmovilistas y aceptan, aunque sea a regañadientes, que Galicia no es Santiago. Porque, amigos, esa posición de la Universidad de Santiago y de la casta de médicos que fagocitan la facultad era puro localismo, o sea, miope, egoísta y dañina. Ha habido que empujar mucho, pero parece que la roca por fin se ha movido. Los hechos demostrarán que la descentralización no será una tragedia. Más bien al contrario, que mejorará la formación de los estudiantes. Y cuando esto quede firmemente asentado y sea una realidad irrebatible, quizá entonces, se pueda plantear la creación de una facultad propia. Pero me estoy adelantando mucho en el tiempo. O quizá no.
Y, lo sé, pese a todo esto que os he contado el elefante sigue ahí, en medio de la habitación.
¡Buen finde!
Email: director@farodevigo.es
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