Opinión | Crónicas galantes
Palabras cruzadas del español
Uno de los beneficios que, entre otros muchos, ha traído la copiosa arribada de latinoamericanos a España es de orden lingüístico. Hemos ampliado vocabulario e incorporado expresiones de mucha sonoridad, a la vez que nuestros nuevos vecinos se asombran por el significado de algunas palabras del castellano de aquí.
A los argentinos, un suponer, les sonará algo chocante que el premio del Festival de Cine de San Sebastián lleve el nombre de Concha de Oro. La concha es allá palabra malsonante vinculada en efecto a las tareas de concepción, como podrán deducir con facilidad los gallegos que en su lengua usan un vocablo parecido. Basta quitarle las letras ce y hache.
También a un español que viajase a Chile le sorprendería saber que el máximo premio de las carreras de caballos se llama Pollón de Oro. La fácil explicación es que la palabra polla viene a ser el nombre de la lotería chilena en sus diversas variantes. La quiniela es la PollaGol, en buena lógica. Llama aún más la atención el hecho de que la lotería (o polla) no «toca», como aquí, sino que «se saca». Felizmente, la organización de sorteos no ha llegado a promoverlos con el eslogan «Sáquese la polla y hágase millonario», aunque todo podría ocurrir.
En Argentina, México y algún otro lugar de los antiguos virreinatos hay una palabra —inocente en España— que bajo ningún concepto es apropiado utilizar. De hecho, lo que más les choca al llegar aquí es que los españoles lo cojan todo. Si algún desavisado les pregunta cómo puede coger el autobús, por ejemplo, pudiera ocurrir que le contesten: «Como no sea por el tubo de escape…».
Después de años de convivencia con ellos, muchos españoles ya saben que las cosas hay que agarrarlas. Coger es verbo imprudente dadas sus implicaciones eróticas, si bien se nos perdona su constante uso. Los rioplatenses en general ya saben que se trata de una cuestión de significado y no de que los españoles sean unos sátiros que siempre están pensando en lo mismo.
Palabras aparte, tampoco es improbable que se intercambien los acentos, como bien saben los españoles que tuvieron algún pariente emigrado en América. Hay quien cree oír, por ejemplo, una leve entonación gallega en los acentos de Argentina y Uruguay. Podría ser, si se tiene en cuenta que Buenos Aires fue durante años la ciudad más poblada de gallegos, incluyendo en el cómputo a las de la propia Galicia.
Más probable parece, sin embargo, que la musicalidad del argentino provenga de los italianos, que llegaron allí antes. Esto abre un nuevo debate en la medida que algunos creen que el italiano y el gallego comparten también alguna similitud fonética.
Lo único seguro, en fin, es que el contacto entre culturas enriquece a las dos partes: incluso en asunto tan delicado como el de la lengua y las palabras equívocas. Algunas no hay por donde cogerlas.
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- Davila 03/12/2025
