Opinión | EL BOLETÍN DEL DIRECTOR

Director de Faro de Vigo
La moto
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV
Hace un montón de años cayó en mis manos un librito firmado por el periodista redondelano Ignacio Ramonet, entonces director de prestigioso Le Monde diplomatic, y el siempre irreverente Noam Chomsky, en su día un icono de la progresía y hoy una suerte de dinosaurio para la socialdemocracia (si es que esto todavía existe). El título: “Cómo nos venden la moto”. La obra fue un éxito (una treintena de reimpresiones). En él se analizaban las técnicas de persuasión y control de los mensajes, de la información y, por extensión, de los medios. En fin, este es un asunto poliédrico, con demasiadas aristas y enfoques, que no cabe en este modesto boletín. Pero, más allá de sus tesis -algunas irrefutables, otras dudosas y unas terceras caducadas-, reconozco que el título me tiene enganchado. Es un hallazgo. Porque, día sí y día también, los ciudadanos tenemos la sensación que no paran de vendernos motos, reales o imaginarias.
La Universidad de A Coruña mantiene su desafío de incorporar la carrera de Medicina a su oferta de títulos. El rector y su equipo ignoran el rechazo de la Xunta -que es quien finalmente debería autorizar el grado- y han activado la tramitación de la carrera para que se pueda impartir en 2027. ¿Cómo, con qué medios profesionales, con qué recursos económicos…? Medicina no es precisamente una licenciatura barata ni fácil de implementar. Da igual, el rector tira palante, que diría el inefable Miguel Ángel Rodríguez, y a ver qué pasa. Algunos se malician que es un farol, que A Coruña solo busca mejorar la actual docencia médica que se imparte allí, y también en Vigo. Otros defienden que su apuesta saldrá adelante (la tibieza de la Xunta alimenta esa sospecha). Y hay un tercer grupo que anda desnortado. La UVigo se mueve en tierra de nadie con un discurso que mueve a la perplejidad: porque mientras defiende, con matices, el status quo actual (que es que la Universidad de Santiago mantenga en exclusiva el grado pero que potencie la descentralización), advierte que si A Coruña la pone finalmente en marcha, ellos harán lo mismo. Vamos a ver: o se pide o no se pide; o se necesita o no se necesita. O arre o so. Yo no sé si lo del rector coruñés es una moto, una bici o un patinete. Lo que sí sé es que nosotros, en Vigo, seguimos a velas vir. Y no será por falta de avisos.
Lo confieso, asisto con escepticismo a las cumbres Concello-Xunta. La experiencia me ha convertido en un descreído. Y lo lamento. Porque hasta ahora las reuniones han seguido un mismo guion: el prólogo es un estruendoso cruce de críticas y reproches; a continuación, una reunión que sorprendentemente sale bien (entre otras cosas, porque las expectativas eran mínimas) y se alumbra la posibilidad de desbloquear proyectos claves para Vigo, siempre desde una supuesta cooperación institucional; pero la conclusión, con el paso del tiempo, es nada o, incluso peor, otro sonoro intercambio de censuras y acusaciones. El reciente encuentro entre el alcalde Abel Caballero y la conselleira de Infraestructuras y Vivienda, María Martínez Allegue, ha cumplido las dos primeras etapas siguiendo al dedillo el manual. Esperemos que la tercera fase no se dé y, aleluya, se firmen acuerdos para los túneles de Elduayen y Beiramar. Sería la mejor señal de que el pasado no siempre se repite y que, por mucho que insistan Ramonet y cia., no siempre nos venden la moto.
Vistas las nuevas cuentas de la Comisión Europea que recortan en más de 4.000 millones la partida, está claro que la visita a Vigo del comisario del ramo, Costas Kadis, fue una broma del mal gusto. Aquí se hizo mil selfis (con el pez espada, en la batea…), comió bien y prometió compromiso, ayuda y más sensibilidad con el sector. La ciudad recreó el bienvenido Mr. Marshall. Y apenas unos días después, recorte que te crio. La industria, que vive siempre al filo de la navaja, tiembla calculando el impacto. Mr. Kadis se ha cubierto de gloria (por ser fino). Más que comisario de Pesca, debería organizar los grandes premios de Moto GP.
Dejando al margen el sarcasmo, esta semana publicamos la muerte de un motorista en O Rosal, arrollado por un vehículo que se dio a la fuga. Sus amigos y muchos aficionados de las ruedas quisieron acompañarle en su adiós en una caravana de duelo, pero también reivindicativa. Tristemente los fallecimientos de motoristas son cada vez más frecuentes. Algunos, echando balones fuera, alegarán eso de que “van como locos”, como si la imprudencia explicase todos los fatales siniestros. Y no. Lo cierto es que ni las carreteras gallegas -por diseño o mantenimiento- están preparadas para las dos ruedas, ni los motoristas gozan del respeto de muchos conductores de coches. Así que deberíamos hacérnoslo ver. Mientras, por desgracia, la sangría continuará. Descanse en paz Brais Otero.
P.D. La sentencia contra la chófer del Vitrasa y su pareja por incendiar dos autobuses con pasajeros en su interior marca un hito: 15 y 22 años, respectivamente, de cárcel. Algunos dirán que es demasiado severa al no causar víctimas personales (otra cosa son las materiales). Puede ser. Pero lo que se hizo pudo tener consecuencias trágicas. No las hubo, por suerte o por un milagro. Sea como fuere, todo, incluso las huelgas, las protestas y los paros, por legítimos que estos sean, deben respetar unas líneas rojas que no se pueden franquear. Y si lo haces, habrá consecuencias. Los romanos nos advirtieron: Dura sed lex. O sea, la ley es dura, pero es la ley. Pues eso.
¡Buen finde!
Email: director@farodevigo.es
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