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Opinión

Hacia la necesaria Unión Política Europea

Permítanme hacer una breve historia de la Unión Europea. El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman, ministro francés de asuntos exteriores en aquel momento, presentó un plan para lograr una cooperación más estrecha entre los países de Europa y propuso integrar las industrias del carbón y del acero de Europa Occidental, causantes en gran medida de las dos guerras mundiales del siglo XX. De acuerdo con el Plan Schuman, seis países —Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo— crearon en 1952 la Comunidad Europea del Carbón y el Acero.

Basándose en su éxito, los seis países ampliaron su cooperación a otros sectores creando, además, la Comunidad Económica Europea y la Comunidad Europea de la Energía Atómica, que entraron en funcionamiento el 1 de enero de 1958 por medio del llamado Tratado de Roma.

El 1 de julio de 1967 se fusionaron las tres Comunidades (Comunidad Europea del Carbón y el Acero, Comunidad Económica Europea y Comunidad Europea de la Energía Atómica). Desde ese momento, las Comunidades Europeas tienen un único sistema administrativo, la Comisión Europea, y un único poder ejecutivo, el Consejo.

En 1973 se produce la primera ampliación al incorporarse Dinamarca, Irlanda y el Reino Unido. En 1981 se incorporan Grecia y en 1986 España y Portugal.

Aunque los derechos de aduana habían desaparecido teóricamente en 1968, el 1 de julio de 1987 entra en vigor el Acta Única Europea con la idea de crear, en seis años, un mercado único más realista basándose en las llamadas cuatro libertades: la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre los países miembros. De esta manera, en 1993 con el Tratado de Maastrich se constituye formalmente la Unión Europea (UE) que permite a los ciudadanos y empresas operar en toda la UE como si fuera un único territorio nacional. Además da fuerza real al Parlamento Europeo y se ponen las bases para la futura moneda única y para una política exterior y de seguridad única.

En 1995 se incorporan a la UE Austria, Finlandia y Suecia. También a lo largo de los años noventa se crea el Espacio Schengen (libre circulación de personas sin control de pasaportes) y el Espacio Económico Europeo (países de la UE más el resto de países pertenecientes a la Asociación Europea de Libre Comercio). Y se crea el Euro (1999), aunque en ese momento solamente para transacciones comerciales y financieras. Los billetes y monedas para uso de la población comenzaron a circular el 1 de enero de 2002.

Durante los años noventa se producen grandes avances tanto en los aspectos comerciales, aduaneros y financieros (hacia el mercado único) como en aspectos sociales y políticos (hacia una política única). Sin embargo, a lo largo de esta década surgen en el seno de la UE grandes debates sobre su futuro. Por un lado las reticencias de algunos países miembros a ceder más competencias propias, especialmente sobre aspectos sociales y políticos. Por otro lado, la caída del muro de Berlín y del telón de acero provocan que la UE se decante más hacia su ampliación a los países del Este, lo que llevaría consigo, entre otras cosas, la expansión de su territorio comercial común, que hacia la formalización y profundización de una política comunitaria realmente común.

De esta manera, en 2004 se adhieren a la UE diez nuevos países. Chipre, Malta, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania y Polonia. En 2007, Bulgaria y Rumanía. Y en 2013, Croacia. En 2020, 31 de enero, el Reino Unido abandona la UE. Así, actualmente la UE está integrada por 27 países miembros.

La gran ventaja de este enorme espacio común de la UE es su potente área comercial. El inconveniente es que en una joven comunidad europea de 27 países, con una cultura e historia política tan diferente, es muy difícil progresar hacia la Unión Política.

En mi opinión, se ha avanzado enormemente, y de manera maravillosa, en lo que podríamos llamar, a la antigua, Mercado Común ampliado. En este sentido la UE está funcionando realmente bien. Un ejemplo son las cuatro libertades y la moneda común. Pero la UE se ha estancado en la unión política, incluidas las políticas interiores, exteriores y de seguridad. El ejemplo de que la seguridad europea nos la proporcionen fundamentalmente los Estados Unidos, aunque sea a través de la OTAN, es una imagen bastante clara de lo mucho que tenemos que evolucionar.

Las uniones políticas creadas de manera democrática son lentas y difíciles. Pero cuando se consiguen son muy sólidas. Creo que una vez bastante asentada la unión comercial es necesario avanzar de nuevo hacia la unión política. En este momento de grandes vaivenes e incertidumbres mundiales se echa de menos una Unión Europea políticamente fuerte.

Si las políticas sectoriales gestionadas por la UE están funcionando realmente bien, la unión política, aún con problemas iniciales, también lo hará. Es cuestión de tener claro el objetivo, un horizonte temporal y voluntad política para alcanzarlo. Si de momento no es posible hacerlo a 27 se podría ir hacia la unión política en un proceso a dos velocidades, tal como ya se hizo alguna vez en el pasado con cuestiones tan importantes tales como la moneda única o el Espacio Shchengen. Y eliminando la obligación de unanimidad, aunque exigiendo mayorías cualificadas fuertes, para poder avanzar en el proceso.

Supongo que para lograrlo necesitamos políticos convencidos, tenaces y con gran visión de futuro para conseguirlo. En todo caso, nosotros, como individuos, podemos hacer mucho, podemos demandarlo.

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