Opinión | EL BOLETÍN DEL DIRECTOR

Director de Faro de Vigo
Capitanes
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana

El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV
Los liderazgos cotizan a la baja. Cuanto más se necesitan, menos se perciben. Una cosa es la apariencia y otra la cruda realidad. Miramos a derecha e izquierda y lo que nos encontramos nos conduce a la frustración. Los ciudadanos, no lo digo yo, lo dicen de forma machacona las encuestas, desconfían –los más radicales repudian– de quienes supuestamente deberían guiarnos. De unos y de los otros. Nadie se salva del creciente desistimiento hacia la cosa pública. Por fortuna, la sociedad civil siempre ha tenido –antes y ahora– asideros morales, espirituales, a los que agarrarse. Siempre ha generado sus propios líderes, hombres y mujeres hechos de otra pasta, capaces de ponerse al frente cuando las cosas van mal, tirar del carro cuando van bien y echarse a un lado para compartir el éxito con su gente cuando llegan los triunfos. Están en las empresas, en las actividades profesionales, en la vida cultural, en el deporte. Son los capitanes.
FARO reunió ayer –hoy lo podrán leer en las páginas de Deportes– a cuatro grandes capitanes del Celta de Vigo. Manolo, Vicente, Maté y Atilano protagonizaron un encuentro en nuestra redacción con un grupo de suscriptores en un diálogo abierto, entretenido y sabroso. Durante años ellos fueron los timoneles de grupos humanos complejos, formado por individuos variopintos, cada uno con su ego y sus ambiciones. Debieron lidiar con problemas. Animar cuando la tropa estaba alicaída, bajar los humos cuando alguno se vino arriba e intentó poner su interés personal por encima del colectivo. Defender el orgullo de una camiseta histórica y hacer pedagogía sobre la trascendencia social de un trabajo que da grandes satisfacciones y no pocos sinsabores. Aleccionar sobre el respeto y el cariño a una afición que siempre da más que lo que recibe. Su labor fuera del campo fue tan importante como su aportación sobre el césped.
En el encuentro se habló sobre pasado, presente y futuro. Curiosamente, por mucho que hayan cambiado las cosas -más dinero, más repercusión mediática y menos accesibilidad y contacto de los futbolistas con la gente-, en lo fundamental todo sigue siendo igual. Manolo, Vicente, Maté y Atilano impartieron una lección de vida. Una lección de la que todos debemos tomar nota, en especial los peloteros que hoy visten la elástica celeste, encerrados en una burbuja de éxito, fama y privilegios que los aísla de los hinchas. Ellos deben saber que, como decían los romanos, tempus fugit. Que la montaña rusa en la que viajan los mantiene hoy en la cima, pero que, tarde o temprano, tendrán que poner el pie en tierra. Ellos cuatro recorrieron antes ese camino y lo hicieron con dignidad, honestidad, respeto y ejemplaridad. Ellos son un espejo en los que mirarse. Por eso hoy su prestigio, su legado y su impronta siguen intactas. Por eso hoy se les sigue llamando CAPITANES.
Como os decía en el arranque, aunque la historia es un proyecto colectivo, la incidencia, el impacto, de los líderes para que el rumbo sea el correcto es capital. La sociedad necesita líderes impregnados de auctoritas, que no confundamos con autoritarismo, mesianismo, mucho menos con populismo, tan en boga en estos nefandos días. Personas con experiencia, conocimiento, influencia, reputación y, sobre todo, dotadas de valores morales. Ya sé que si miramos a nuestro alrededor nos cuesta encontrarlos. Pero no perdamos la esperanza. Porque esos líderes están en las aulas, niños y niñas que despuntan en el cole. Nuestro futuro está en sus manos y en las de los profesores, a su modo también líderes, que los forman, los pulen y los preparan.
El pasado martes un nutrido grupo de docentes visitó la redacción para asistir a la impresión de los ejemplares del FARO da Escola, un extraordinario proyecto pedagógico que impulsa esta casa y que se traduce en la elaboración de un ejemplar de periódico realizado durante el curso. Ver a estos profesores, comprobar su grado de compromiso, implicación. Constatar, otro año más, su pasión por lo que hacen pese al desgaste que supone. Escuchar que no piensan arrojar la toalla a pesar de estos tiempos duros de pantallas y redes… En fin, que fue una gozada y la confirmación de que, pese a lo que pueda a veces pensarse, nuestros niños y niñas están en manos excelentes y de que el futuro no pinta mal. Porque en esas clases abundan capitanes y capitanas. Así que démosles más medios a los profes, prestigiemos su labor, reconozcamos su función como se merece y tengamos algo de paciencia. Porque la cosecha va a ser excelente.
¡Buen finde!
Email: director@farodevigo.es
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