Opinión | NEWSLETTER DE DEPORTES
«Si te hubieses tirado»
El análisis semanal del presente, pasado y futuro del deporte con Juan Carlos Álvarez

Newsletter de actualidad deportivo por Juan Carlos Álvarez
Piden ayuda los árbitros mientras viven atrapados en sus contradicciones, agravadas por el VAR que se tiran unos a otros a la cabeza y que les ha convertido en muñecos de guiñol que maneja un tipo desde Las Rozas con veinte pantallas delante como si fuese Ed Harris en "El show de Truman". Vamos al sábado, que para eso estamos aquí. Pablo Durán le ganó la espalda a Íñigo Martínez y corrió en busca del gol más importante de su vida (por ahora). Solo un portero polaco, fumador y repescado de un feliz retiro en Marbella, le separaba de ello. El central vasco, en su desesperación, sacó el brazo a pasear y frenó la carrera del delantero del Celta que, llevado por el ansia, intentó continuar con su carrera resistiéndose a las leyes de la física. Ya no era posible cumplir con su objetivo, pero se mantuvo en pie y solo cuando acabó la jugada se atrevió a pedirle al árbitro la hoja de reclamaciones. La actitud de Durán tiene mucho que ver con su historia. Hace solo dos días se ganaba el jornal en campos donde impera una ley muy diferente. Él no se ha formado en la escuela de arte dramático que en ocasiones es el fútbol profesional. Si ese agarrón lo sufre Iago Aspas aún está dando volteretas en Montjuic. Pablo lo entendería con más claridad minutos después. En el descuento (generoso, como siempre que Real Madrid o Barcelona no van por delante en sus estadios), Yoel Lago lanzó la pierna contra Dani Olmo que frenó intencionadamente a la espera de un contacto salvador. Y en cuanto lo sintió se desplomó como si lo hubiesen electrocutado. Y allí permaneció. Un segundo, dos, tres, cuatro, cinco… consciente de que cuanto más tiempo estuviese sobre la hierba más presión caería sobre Melero y, sobre todo, sobre Ed Harris (Del Cerro). La coreografía era perfecta. Olmo retorciéndose de infinito dolor, el estadio chillando, Flick desatado y sus ayudantes lanzando iPads por el aire (“está todo pagado” pensaría Laporta en el palco). Una sincronización perfecta que ya la quisieran muchos musicales. Faltó un comunicado de urgencia de Puigdemont en lo que Melero se echaba el dedito al auricular. Y claro, las palabras mágicas (te recomiendo un “on field review”), penalti y a pastar la posibilidad de puntuar en Barcelona. No discuto que lo sea, pero la diferencia entre ambas jugadas estuvo, como en las grandes películas, en la producción que es donde los equipos grandes son imbatibles. Te montan una de Marvel en lo que Claudio pide otra botella de agua. Y es ahí donde el arbitraje cae en unas de esas contradicciones dolorosas: penaliza al futbolista que no pretende engañarles, que no elige el camino fácil del revolcón. Iñigo Martínez se lo reconoció a Pablo Durán a la conclusión del partido: “Si te hubieses tirado…” La frase, aunque honesta, es una tragedia para el fútbol.
Las transformaciones más radicales de LaLiga
Al Celta se le fue este fin de de semana la posibilidad de lograr ese triunfo grande que tanto merece el proyecto de Claudio. Sobre todo porque ayudará a darle aún más visibilidad a todo lo bueno que viene sucediendo en los últimos meses. Esta semana recordamos que la suya es la transformación más radical en la Liga durante el último año. Y eso que solo hablamos de cuestiones numéricas porque si entramos en el modelo (de juego, de elección de jugadores, de filosofía) es complicado encontrar en la historia reciente del fútbol español un caso semejante como el que estamos viviendo en Vigo. Lo rozó el Celta con ese 1-3 que apenas pudo sostener dos minutos y en ese cabezazo con empate a tres en el descuento en el que Mingueza cerró los ojos.
Triste despedida del Celta Femxa Zorka
La peor noticia del fin de semana con diferencia fue el doloroso descenso del Celta de baloncesto. El epílogo a una temporada mala en la que las buenas sensaciones del comienzo fueron desapareciendo sin que nadie fuese capaz de frenar la caída. Ni la carambola final se dio. Duele mucho por todo el trabajo que hay detrás y porque costó mucho recuperar el lugar en la élite (al que pertenece por historia) para perderlo tan rápido. Nos han dejado disfrutar poco del juguete. Pero es que además, el equipo había generado una entusiasta y fiel corriente de apoyo en Navia que suponían unos magníficos cimientos de algo más importante. Ojalá no se pierda porque va a ser fundamental para levantarse de nuevo. Es hora de reflexionar, de pararse con calma a planificar el futuro y de volver. Porque lo harán. Es su destino.
Otro ladrillo para empezar una semana que se nos hará corta porque el miércoles ya tenemos feria en Balaídos, que viene Marcelino después de ser expoliado en su estadio. Será el momento en el que mucho personaje volverá a ponerse la camiseta del Celta después de haber celebrado el 4-3 del sábado. Tengo a muchos identificados. Un día les hablaré de ellos y les aseguro que no seré agradable. Buena semana y, ya saben, al mínimo contacto… al suelo.
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