Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Con lo bien que iba todo

Democracia paleolítica

Esta es la grandeza de la democracia y también su miseria: cualquiera puede ser presidente, lo mismo un burro que un gran profesor. Pues resulta que, si el siglo XX era problemático y febril, el siglo XXI viene calentito. Acostumbrados a un Occidente tranquilo, en el que se come tres veces al día y se hace cola para subir ordenadamente al bus, se nos cae el mito y volvemos al Paleolítico. Descubrimos que entre nosotros aún puede haber guerras, esta vez con tanques que respetan la señal de «Stop» y disparos en jornada laboral. No nos imaginamos hambrientos, heridos, empapados y asustados porque somos el primer mundo —oiga, no dispare que le denuncio— y el mismo ser estúpido de siempre, pero en coche eléctrico en lugar de subidos a un borrico.

No, no, esto no es posible hoy en día; una guerra es algo impensable, decían en el 38: «Ese señor no seguirá invadiendo territorio ajeno; ¿a quién se le ocurre?», pensaban los polacos.

«No, no, esto de los aranceles es un farol; los primeros perjudicados son ellos».

Pero ocurre lo impensable, que empieza con «hay que ver» y termina con «no puedo creerlo».

Lo del kit de 72 horas lo contaba una autoridad nórdica como si estuviese componiendo el costurerito del perlé: una cosa muy mona que —si me apuras— podía tener una marca bordada en dos colores en una esquinita de la mochila, pero que resulta un formato alarmante por insuficiente en caso de necesidad o por supérfluo si no hay conflicto. Agua, pilas, una radio FM de las de escuchar el Getafe-Barakaldo un domingo de los 70, ‘spaghetti a la puttanesca’, aspirinas y no sé qué más. Practiquísimo si pasa lo del ruso. Para lo del americano se pondrán por las nubes la Coca-Cola, los Ford y las zapatillas Nike; así que haced una mochila por si hay problema salir volando. Gracias Rubén Blades, querido. Entonces, estábamos tan ricamente y vino el rubio diciendo «Europa ens roba», que ya lo decía el pequeñín aquel y resulta que el que robaba era él. Por cierto, ¿cómo se resolvió aquello? Bueno, pelillos a la mar: el siguiente titular anula al anterior; el caso tal sustituye al caso cual.

La próxima portada viene girando: «Ha empezado la guerra», aunque sea comercial: por ahora apuntan hacia la cartera.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents