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Opinión | Con lo bien que iba todo

Tierras raras

Cuando si estás a favor, malo, pero peor si no lo estás, de modo que mejor callado...

Las tierras no son raras, los raros somos los terrícolas. Nos partimos la cara pero no resolvemos, la pelea nunca acaba, y desde que tenemos redes sociales no se sale indemne ni de misa de ocho, en caso de que vayas. Que le pregunten a Karla Sofía que no sé qué dijo —ni me importa, ni he visto su película— pero, quizás, quizás, quizás, le costó el Óscar. Era buena actriz hasta que alguien leyó en su pasado unos tuits y de pronto era mala. Esto deja una oportunidad de ganar un premio de la Academia a François de La Rochefoucauld que no hacía más que parir grandes citas pero no hizo una buena peli en su puñetera vida. ¿Que el cine no existía? Pelillos a la mar. Hipócrates para actor de reparto y Simone de Beauvoir para actriz protagonista. Queda esperanza para mí si me esmero en esta columna.

Si estás a favor, malo, y peor si no lo estás, de modo que mejor callado y así nos va pasando la vida. Hay autocensura porque todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra ante un tribunal; te han leído tus derechos que cada vez son más escasos. Tienes derecho a guardar silencio, por supuesto, pero prefiero el derecho a decir lo que mejor me parezca, y ese no me lo han leído.

Zelensky fue a la Casa Blanca y dijo lo que le dio la gana, que Vladimir era un asesino, un invasor, un tirano y mil cosas más. Más razón que un santo cuando los santos tienen razón que no es siempre. Y el rubio —que había empezado bien— se cabreó y tiró por tierra rara milenios de diplomacia, pim, pam, enséñame el dinero que es de lo que va todo esto, de dinero y de poder. Oriol también dijo que tenía muchos principios pero pocos millones, así que si Pedro quería votos tenía que poner millones o perdonar los ya puestos. Lo dicho, siempre es el dinero.

Voy a leerme mis derechos: tengo derecho a tomarme una Estrella Galicia al borde del mar, tengo derecho a pedir una de pulpo y otra cerveza, todo lo que diga podrá ser utilizado para complicarme en una discusión ligera que no arregle nada, tengo derecho a irme a casa y tomar primero, segundo, postre, café y siesta. Si vas a echar la siesta ¿para qué pediste café? Pues porque soy así de raro, como las tierras.

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