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Opinión

IÑI

Resulta que hay que pagar a Errejón por haberse marchado. Yo creí que cuando uno renunciaba, cogía su cuaderno, su boli y la planta de interior, lo metía todo en una caja de cartón y desfilaba por el pasillo ante la atenta mirada de sus compañeros, con la aprobación de unos y el silencio de otros, sin pasar por administración al no tratarse de despido improcedente sino renuncia voluntaria. Quizá en este caso más que un acto voluntario fue un final sin remedio, que se parecen pero no son lo mismo. Iñi, con sus cejas levantadas y su boquita de piñón, seguro que tiene argumentos para llevarse los veinticinco mil de vellón que la ley le concede, los mismos que esa ley te pide a ti, querido lector, los que te retiene hacienda, los que pagas de IVA y de impuestos indirectos cada vez que compras algo. Es fácil, tú pones, él quita.

No entro, fíjense, en si el diputado es inocente o culpable, que de eso se ocupan los jueces, las redes sociales y aquellos de sus compis que le retiraron el saludo ahora que se descubrió el pastel, y no antes aún sospechando que esa tendencia a arrimar cebolleta era más de facha con faria, panza y corbata corta, que de trenka y cantautor. Pues eso el tiempo lo dirá. Pero sí estoy en que si te vas, te vas con lo puesto, que tus motivos tendrás y nosotros no tenemos que pagarlos.

"Con sus cejas levantadas y su boquita de piñón, seguro que tiene argumentos para llevarse los veinticinco mil de vellón que la ley le concede"

Iñi era tan guay, tan buen compañero ¿sabes?, te ayudaba a hacer los deberes sin pedirte nada a cambio y te escuchaba tan atento y comprensivo que se diría que entendía tus problemas y los interiorizaba como suyos, sin mirarte el escote ni olerte el pelo a escondidas, sin meterte en el cuarto escobero ni sacar a pasear el cimbrel por si alguien quisiera cogerlo. Nada. Un cielo.

Pero vaya, ahora se va porque tiene algo que hacer y quiere llevarse la hucha del niño y sostiene que la ley le ampara. A mí me parece mal, me parece descubrirle metiendo el cuchillo en la ranura del cerdito por sacar para tabaco. Es muy cutre, muy de fumar Goya, Iñi, querido: mejor, deja el vicio.

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