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Opinión | Con lo bien que iba todo

Ambientador

Por motivos de trabajo el coche tenía cierto olor a tigre

El tipo que utilizó el carro de Mercadona antes que yo, se dejó olvidado un ambientador de coche con aroma frutos silvestres y, error gravísimo, decidí llevármelo. En mi pecado va mi penitencia. Era un pequeño frasquito con un líquido rojo y un tapón de madera del que salían un par de cordoncitos de cuero para colgarlo del retrovisor. Por su aspecto debería haber desconfiado del letal artilugio, pero me dejé llevar por la gratuidad de algo que jamás hubiera comprado y resolví utilizarlo en mi coche. No puedo decir que no estaba advertido, nada más abrir el precinto de garantía la poción mágica reveló toda su capacidad hiriente, pero ignoré las señales y continué con mi plan. Por motivos de trabajo el coche tenía un cierto olor a tigre, nada exagerado, que no terminaba de desaparecer ni haciendo el trayecto de casa a la oficina con las cuatro ventanillas abiertas y el chambergo puesto, así que el Fresh Car parecía la mejor solución. Seguí las instrucciones, desenrosqué aquello, volteé el frasco y se produjo entonces una reacción que liberó un agente químico seguro prohibido por la convención de Ginebra, el gas mostaza de los ambientadores, el Sarín para su hogar.

Quizá me he pasado un poco pero aseguro que aquello estaba muy lejos de los frutos silvestres que se dejan ver en en la caja, nada en el coche recuerda ahora al bosque prometido sino más bien al WC de un cine de barrio.

Teniendo claro que aquello fue la peor idea en los últimos 25 años, no hay como reconocer los errores y corregirlos cuanto antes, de modo que con la intención de olvidarlo dejé el pequeño bote sobre la máquina de pago del parking mientras validaba el ticket , pero un celoso guardia de seguridad me llamó la atención «oigasolvidaeso».

La situación ahora es que en el coche no hay quien entre y vienen las lluvias, con lo que llevar abiertas las ventanas no parece posible. Uno nunca sabe como el karma le va a hacer pagar un pequeño gesto deshonesto, pero por las consecuencias se diría que soy responsable del caso de la colza. Si vais por el pasillo del Merca y tenéis la tentación de comprar uno de estos ambientadores colgantes , acordaos de esta columna y mejor comprad unos limones, que en el coche pudren muy bien y te transportan al Caribe.

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