Opinión

Cuatro Cosas

Lo que no se sabe todavía es quién y cómo se va a decidir lo de la telegaita. Dicho de otro modo, se apuesta por diferentes candidatos, aunque está sin decidir si habrá –como otras veces– una especie de acuerdo entre los dos grupos parlamentarios más numerosos, o se optará por el más sencillo, pero que gusta menos de la designación directa por la Xunta. Avecilla oyó que es un asunto que no entra como urgente en los temas del Ejecutivo, pero el actual dirigente quiere irse cuanto antes. Y se lo merece, porque llegó para máximo de un año –dijo– y lleva ya catorce. ¿No...?

Como siempre, hay un problema: no solo conviene un respaldo mayoritario, aunque sea disimulado, en la Cámara, sino que procede negociarlo también entre los diferentes puntos de vista, en este caso los del PPdeG. Que ya se sabe que al final se hará lo que mande O Noso Presidente pero que para dar cuartelillo permite que algunos aporten ideas. Y nombres, por descontado. Ahora es más fácil, porque, aparte del que manda todos los demás procuran eludir al máximo las responsabilidades. Es decir, el sector eléctrico –léase enchufe– ya cuenta menos. Casi nada. ¿Eh...?

(Por cierto, ya os habréis enterado de que doña Marta regresa a la actualidad. Ya, sí, sorprendentemente aparece en el mundo futbolístico, pero ahí está. La misma que hace ya unos años, cuando mandaba en Facenda, dedicó un millón de euros a una conocida consultora financiera, y esta publicó un trabajo en el que afirmaba que las dos cajas de ahorro existentes entonces, unidas, serían la repanocha. Casualmente ahora integra un equipo deportivo para elevar el nivel en el Noroeste. Empezando, por supuesto, por las tierras altas. Lo vamos a pasar de película. Uyuyuy...

Volviendo a lo de la tele, y a última hora, el asunto parece inclinarse por un director general gallego de nacimiento, ejerciente y además bilingüe, condiciones todas ellas mínimas que en principio parecen propias del BNG, que en definitiva es el segundo grupo parlamentario. Anacleto informa de que no hay, en principio, contactos serios para cerrar el asunto, pero los requisitos citados serían indiscutibles para quien los pone. Siempre cabría otra opción, pactar con el PSOE –el PP claro– pero semeja improbable. ¿Capisci...?