Opinión

Imma Sust

Agenda de piedra

La Agenda 2030, para quienes no lo sepan, tiene como principales objetivos erradicar la pobreza, abordar el cambio climático, promover la paz y fortalecer las instituciones para el desarrollo sostenible a nivel global. Sin embargo, a pesar de su noble propósito, esta ha sido objeto de numerosas teorías conspirativas, que llenan las redes de historias espeluznantes. No acabo de entender a los negacionistas. No hablo solo de los antivacunas o terraplanistas, seres que por otra parte me parecen fascinantes. No sé qué beneficio puede haber en hacer creer a la sociedad que la Tierra es esférica si realmente no lo es. Pero así son ellos. Viven instalados entre la indignación y el absurdo.

Recientemente, me encontré con una vecina horrorizada por la implantación de la tarjeta T-Mobilitat. Según ella, llegará un día en que no podremos salir de la ciudad sin fichar con esa tarjeta, y llegará otro día en que no nos dejarán salir. Le pregunté: ¿Por qué no nos dejarán salir? “Para controlarnos”, me dijo muy seria. Lo mismo piensa sobre el nuevo sistema con tarjeta magnética personalizada para tirar la basura. Cree que es otra excusa para geolocalizarnos. No sé ustedes, pero a mí me da igual que me vean, que me estudien, que me geolocalicen y que sepan lo que quiero antes que yo misma. De hecho, cuando me muera, ya pueden dar mi cuerpo a la ciencia para que los estudiantes de medicina practiquen con él. No tengo absolutamente nada que esconder, ni viva ni muerta. Si leen los diecisiete objetivos de la Agenda 2030, es difícil entender cómo alguien puede estar en contra. Pero los negacionistas afirman que es un plan para controlar a la sociedad desde un nuevo orden mundial. Como si ahora nos mandaran Mortadelo y Filemón. La globalización es un hecho y mirar el mundo en pequeñito es de idiotas. Todos somos habitantes de esta nuestra Tierra esférica y toca cuidarla bien o nos iremos a la mierda en un nanosegundo. No es casualidad que la mayoría de los negacionistas sean personas de ultraderecha, que están en contra del aborto, de la igualdad de género y del colectivo LGTBI. Lo que les gustaría es mandar ellos e imponer su agenda propia. La de la Edad de Piedra.

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