Opinión

Miguel Caparrós*

El legado de Eolo

Hace más de 2.000 años, los griegos ya conocían la historia de Eolo, el dios del viento. Este personaje fue dotado con el poder de controlar la brisa a voluntad. En tiempos antiguos, Eolo era visto como una figura de gran relevancia, capaz de cambiar el destino de navegantes y cosechas. Hoy podemos decir que hemos heredado esa capacidad de influir en nuestro entorno, pero a través de la ciencia y la tecnología.

En 2007, la Asociación Europea de Energía Eólica creó el Día Mundial del Viento como testimonio de nuestra evolución y de cómo hemos aprendido a aprovechar las fuerzas de la naturaleza de manera sostenible. El día de hoy nos brinda la oportunidad de celebrar los avances en la energía eólica y de recordar que, al igual que Eolo, tenemos en nuestras manos el poder de cambiar el rumbo de nuestra sociedad hacia un futuro más limpio y sostenible.

En España, la energía eólica se ha consolidado como una de las principales fuentes de energía renovable. Según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), España cuenta con una potencia eólica instalada que supera los 30 gigavatios, lo que representa un aumento del 15% en comparación con el curso anterior. Esto nos sitúa como el segundo país de Europa con mayor capacidad y el quinto a nivel mundial. En el último año, la energía eólica generó el 24% de la electricidad en nuestro país y evitó la emisión de 32 millones de toneladas de CO2. El desarrollo de la energía eólica se torna aún más necesario cuando consideramos que se consumen 100 millones de barriles de petróleo al día y debemos desplazar esa cantidad con energías renovables.

"Los parques eólicos tienen un fuerte componente local porque modificar el entorno implica que la sociedad los acepte y los integre"

España tiene una posición envidiable en cuanto a recursos naturales: sol, viento y agua. Esta combinación nos brinda una oportunidad única para promover un mix de renovables que no solo diversifique nuestra matriz energética, sino que también la haga más resiliente y sostenible. Sin embargo, es importante recordar que la transición energética no solo es un reto técnico, sino también un desafío social y cultural. Para aprovechar al máximo este potencial, es crucial educar a la sociedad. Consumir productos bajos en CO2 y adoptar prácticas sostenibles no solo beneficiará a las generaciones futuras, sino que también mejora nuestra calidad de vida.

En el caso específico de Galicia, los grupos implicados deberían conceder al desarrollo eólico la entidad que merece. Hace falta agilidad por parte de la administración para no perder lo que entendemos como una oportunidad histórica. Asistimos a un consenso internacional que aboga por electrificar la sociedad para alcanzar unos objetivos de descarbonización que, como consecuencia de abaratar los costes de producción, sea capaz de impulsar la industria nacional y aumentar nuestra soberanía energética. Y las renovables pueden conseguir que esa electrificación se realice con unos costes más beneficiosos para el conjunto de la sociedad.

Organizaciones como la nuestra, Driza, nos sentimos orgullosos de ser parte de este impulso hacia un futuro más verde. Hemos entendido que, si queremos asegurar que cada proyecto se adapte y beneficie a la comunidad, no podemos limitarnos a ser solo socios en ingeniería, sino que también tenemos que estar presentes en las fases previas y de desarrollo. Los parques eólicos tienen un fuerte componente local porque modificar el entorno implica que la sociedad los acepte y los integre.

Este compromiso y esfuerzo han dado frutos. En nuestro primer año y medio, hemos logrado 2 gigavatios de acceso y conexión. Esto nos ha convertido en el desarrollador que más potencia ha incorporado en el último año. Este es un paso significativo hacia la transición energética de nuestro país.

En este Día Mundial del Viento, recordemos que, como Eolo, tenemos el poder de influir en nuestro entorno. Aprovechemos este poder con responsabilidad y compromiso, avanzando juntos hacia un futuro más limpio y sostenible. Como país, tenemos la oportunidad de liderar el cambio para reducir nuestra huella de carbono y contribuir a una sociedad más próspera y respetuosa con el medio ambiente. Sigamos trabajando juntos, con la certeza de que cada turbina instalada, cada proyecto desarrollado y cada barril de petróleo desplazado nos acercan más a un mundo donde el viento, al igual que en los tiempos de Eolo, sea una fuerza para el bien común.

*CEO de Driza Consulting

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