Opinión

Paco Vedra n

Cuatro Cosas

Se habla poco, al menos en público, de la situación actual y los riesgos de futuro que amenazan a la riqueza de la ría de Arousa. Y no sólo a la marisquera, sino también a las aguas mismas, incluidas las zonas de bateas, con daño colateral a la industria transformadora. Sí, es cierto que en estas últimas semanas el asunto de Altri despertó al movimiento medioambientalista, pero avecilla, bien informada, dice que hay que espabilar. Yes...

Le cuentan, al pájaro, que existe al menos un informe científico que alerta sobre el estado de deterioro ecológico de una de las zonas más ricas del país. La misma fuente añade que no hubo, ni hay, una reacción adecuada por parte de los poderes públicos. Sin embargo, además de críticas, el trabajo alude a la posibilidad de que con la nueva Lei do Litoral, puedan corregirse algunos de los males del entorno arousano, conste...

En todo caso, se necesitará tiempo y además voluntad de afrontar los problemas desde los poderes públicos. Es posible que lo de la factoría de Altri haya despertado a las opiniones pública y publicada, pero la responsabilidad del lío recae sobre alguien, por ahora sin reconocer, que exageró la importancia de la factoría y ocultó los datos más ciertos sobre los puestos de trabajo a crear y las inversiones a llevar a cabo. Y por eso estalló la cosa. Jo...

El colmo de la cuestión fue que una parte de la anunciada lluvia de millones para el proyecto no procedía de la firma inversora, sino que se reclamaba a los Fondos Europeos destinados a Galicia. Y aún más: la empresa le da un ultimátum a la Xunta para que aporte 250 millones, o renuncia al proyecto. Y algo más sospechoso, y rechazable, es que nadie explica por qué ese asunto fue aparentemente ocultado por el Gobierno autonómico, que le dio bombo y platillo a la cuestión como si fuera la solución a los problemas de la provincia de Lugo. Hay quien piensa que solamente fue un farol, y ahora se recula. ¿Capisci?