Opinión | Crónica Política

Más ocurrencias

Está visto que don Óscar Puente ocupará un lugar destacado en la relación histórica de los ministros más ocurrentes. El titular de Transportes obsequia al público en general con asombrosas declaraciones que no solo carecen de coherencia, sino que se contradicen con otras anteriores e incluso con las siguientes. Ahora la ha tomado con lo de la transferencia de la AP-9 a la Xunta, y además aumenta los costes de la operación a una velocidad superior incluso a la del alza de la inflación en toda la Unión Europea. Es un caso especial, pero no único en este Gobierno.

Su señoría asegura que lo que reclama toda Galicia es demasiado caro. Habló primero de 4.000 millones de euros y después de más de 6000. Pero no aportó ni un solo documento que ratifique esas cifras –ni alguna otra–, de modo que quizá acaben sus rivales conociéndolo como “Óscar el fantástico”, en recuerdo a doña Antoñita, la musa de muchas ferias. Lo peor es que, además de fastidiar a gallegos y gallegas, deja con el culo al aire a la sucursal de su partido aquí, y de forma especial al secretario general del PSdeG, cuyas demandas para que se reuniese la Comisión Mixta de Transferencias se ha demostrado que solo le importan a él.

Sin ánimo de comparar, porque las comparaciones suelen ser odiosas, procede recordarle al ministro que la cantidad que dice exigiría una Autopista del Atlántico gallega es poco más o menos semejante a la que este Gobierno regaló a Cataluña para que liquidase su deuda pública de corta duración. Y, ya puestos, roza la que Zapatero regaló a Andalucía –entonces gobernada por el PSOE– bajo la excusa de “pagar una deuda histórica”. Se ve que hay quien escribe cartas a los Reyes Magos mejor que los redactores de las que se envían desde este lado del Macizo Galaico. Habrá que solicitar del Ejecutivo autonómico que mejore sus relaciones con los tres personajes orientales.

Esta última –por ahora– ocurrencia del ministro no hace sino confirmar que la desigualdad tanto jurídica como económica y administrativa es ya una regla que sin excepciones ha consolidado el equipo de Pedro Sánchez. Y que aún deja margen para más ejemplos, entre ellos las recientes declaraciones de la responsable de Hacienda, María Jesús Montero, que ofrecía a ERC un “trato especial” financiero a cambio de que hiciese a Salvador Illa presidente de la Generalitat. Eso, sin contar los multimillonarios caudales que ya se han volcado para pagar los votos que en el Congreso sostienen al gobierno Frankenstein.

(Como último dato pintoresco, cumple no olvidar que don Óscar justificaba la no transferencia con argumentos más que discutibles. Uno de ellos, era que al ser la AP-9 una autopista transfronteriza debía depender del Estado. Se le olvidó, parece, que las de Levante –pasando por Cataluña– también comunican España con Francia, a través de la vieja frontera, y sin embargo algunas ya están libres de peaje. Ese “olvido” le da aún mayor peso a las críticas que aquí en Galicia se hacen al titular de Transportes al que solo le quedan apoyos en la parte más obediente del PSdeG. Y aunque eso se nota en las urnas, parece no hacer mella en los que aplauden por disciplina. Se cumple así el refrán que advierte de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”).